REDUFLACIÓN: Pagar más por menos cantidad

¿Te pasó que notaste que ciertos productos «parecieran» disminuir su tamaño y/o cantidad?
¿Quién no recuerda paquetes de galletitas que duraban más tiempo o saciaban el hambre o el antojo antes de terminar el paquete o espirales para combatir a los mosquitos que duraban más de ocho horas y en la actualidad duran seis? Pues esto tiene un nombre y este es «REDUFLACIÓN».

Como para toda estrategia comercial, este tema se puede llegar a ver como algo «comprensible», no obstante constituye una velada y hasta ahora «legal» defraudación al consumidor, que ha visto reducir la cantidad y tamaño de una enormidad de productos, mientras sus precios aumentan sin cesar.

Pero ¿Qué es la reduflación?

Reduflación, es un término que describe cuando una empresa reduce el tamaño de su producto o las características de un servicio, pero mantiene el mismo precio. Situación que impacta directamente a los consumidores, al obtener menos por el mismo precio que se venía pagando anteriormente.

Cuando los precios se mantienen altos mientras los productos se reducen, significa esencialmente que se está pagando más dinero por menos producto. Esto se puede definir, a su vez, como un comportamiento inflacionario disfrazado.

¿Cuáles son las causas de esta práctica?

Las causas de la reduflación pueden ser variadas, sin embargo, las más comunes, suelen ser:

  • La inflación.
  • La pérdida del valor de la moneda del país.
  • Disminución del poder adquisitivo de los consumidores.
  • Elevados costos de producción.
  • Ajustadas políticas fiscales.

¿Por qué ajustar el tamaño del producto?

Entre las principales razones que llevan a las empresas a ajustar el tamaño de sus productos, tenemos:

Para hacer que el producto sea más asequible en los casos de pérdida de poder adquisitivo por parte de los consumidores.

Para que el producto parezca más valioso, esto como consecuencia de la creencia de que “de lo bueno poco”. De tal manera que parezca de mejor calidad y represente una mejor oferta de mercado.

Además, esta práctica también está asociada, a variaciones de mercado, escasez de insumos, costos de producción, falta de mano de obra, baja demanda del producto, etc. solo por nombrar algunas.

¿Cómo afecta la reduflación a la economía?

En definitiva, la reduflación es una consecuencia de la inflación y de la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. En otras palabras, estamos hablando de una subida disfrazada de los precios de los productos.

Es decir, que tras una falsa (pero legal) oferta de mantener los precios de los productos, las empresas reducen las cantidades ofertadas. De esta manera buscan seguir al alcance de los consumidores en lugar de arriesgarse a subir los precios de forma frontal.

Esto implica una contracción de la economía y una disminución de dinero circulante. De esta manera, la reduflación puede afectar la economía y a nuestras vidas de forma negativa. Como consumidores y ciudadanos, es algo que no debemos ignorar. Más aun, debemos trabajar todos juntos para garantizar que nuestra economía sea lo suficientemente fuerte como para resistir esta peligrosa tendencia.

Ejemplos de reduflación

Existen muchos ejemplos de la reduflación en nuestra vida cada día. La vemos en diferentes productos del mercado cuando vamos a hacer las compras. Principalmente, en productos alimenticios como cereales, snacks, chocolates e incluso productos de primera necesidad, etc., que, aunque mantienen el mismo precio, se encuentran en presentaciones de menor tamaño y contenido.

Sin embargo, esta práctica no está supeditada solamente a este tipo de artículos, también es de uso frecuente en otros como los de aseo personal. Entre estos, champús, pasta dental, desodorantes, papel higiénico, etc.

Un concepto intuitivo y con profundas implicaciones

En su libro ‘Signals: How Everyday Signs Can Help Us Navigate the World’s Turbulent Economy’ (‘Señales: Cómo los signos cotidianos pueden ayudarnos a lidiar con las turbulencias de la economía popular’), Malmgren lo definió en términos muy sencillos e intuitivos: “Hablamos de reduflación cuando un producto reduce su tamaño, su cantidad o el número de unidades que se venden en un mismo envase sin que esa reducción repercuta en una bajada de precio”. Es dar menos por lo mismo.

En los últimos años, la economista, muy activa en redes sociales, se ha referido al concepto en términos humorísticos: “La reduflación es el extraño caso del producto menguante”. Como suele decirse del colesterol, “un asesino silencioso”. Y su principal víctima es la economía de muchos hogares, porque impacta en los ingresos familiares y en las finanzas personales y afecta sobre todo a productos de consumo muy frecuente.

Los argentinos tenemos una lamentable historia sobre esta estafa velada llamada Reduflación. Esta práctica se hizo visible a partir de las crisis del 2001/2002, en las que las empresas empezaron a modificar de manera masiva el tamaño y cantidad de sus productos, o ambos casos.

Así vimos como los diámetros de productos como los alfajores, reducían su diámetro de manera notoria. En muchos casos hasta se conservaba el tamaño de sus envoltorios pero en el interior, el producto era de tamaño y peso notoriamente menores.

Galletitas como las «Lincoln» o «Criollitas», no solo acortaron el tamaño de sus lados, sino que disminuyeron la cantidad dentro del paquete. Lo mismo sucede con el tamaño de golosinas y alimentos de todo tipo.

 

Así y de manera paulatina pero siempre en progreso, esta vulgar estafa al consumidor se hizo notoria, llegando a molestar a los llamados «consumidores conscientes».

Una medida a imitar: Francia toma la iniciativa y prohibirá la Reduflación

El Gobierno de Francia ha tomado medidas para intentar acabar con la reduflación. En marzo de 2023 llegó a un acuerdo con los grupos de distribución, que aceptaron reducir sus márgenes con una cesta de productos alimentarios y de primera necesidad al más bajo precio posible. Dicha medida fue conocida como el ‘trimestre antiinflación’, pero la presión de los precios ha obligado al país galo a ampliar esta medida y a tomar otra para frenar la reduflación. Es decir, precio por un lado y cantidad por otro.

«Vamos a prohibirla. Desde noviembre, todos los productos sujetos a cambios de cantidad tendrán que señalarlo en las etiquetas para no engañar más al consumidor«, avanzó la primera ministra francesa, Élisabeth Borne, en una entrevista publicada en el diario Le Parisien.

Además, la principal cadena de distribución del país galo, Carrefour, ha colocado un cartel en casi una treintena de productos que, según el supermercado, han reducido la cantidad de producto en sus envases pero no el precio. «El objetivo al estigmatizar estos productos es poder pedir a los fabricantes que reconsideren su política de precios«, precisó Stefen Bompais, director de comunicación con el cliente de Carrefour.