El día en que dejaste que jodieran a tus viejos

«¿Sabés qué es lo que pasa? Estos tipos crecieron haciendo lo que se les antojaba,  apañados por sus padres». «No están acostumbrados a tener que mediar, a que les digan NO, a que les pongan límites«. «En su estructura de pensamiento no registran la posibilidad de afrontar la consecuencias de sus actos«. «Son unos pendejos que no van a aceptar que alguien les pueda torcer el brazo» «Para ellos negociar, es quedarse con la razón, no conocen otra cosa«.

Estas sentencias salían de la boca de un ilustre amigo, que pretendía poner en perspectiva (café de por medio), la locura vivida en las cercanías del Congreso de la Nación tras los sucesos del jueves 14 de diciembre pasado; cuando se intentó llevar a cabo la cien veces negada «deforma» del Sistema Previsional.

Tanta soberbia, tanta estupidez, tanta torpeza y arrogancia. Tanta «bajada de línea«, tanto apriete judicial y económico a mandatarios provinciales, a diputados, a senadores y periodistas entre otros; está provocando que surjan los primeros «anticuerpos» de la tan mentada «república» que no deja de enarbolar como bandera propia la cada vez más megalómana Elisa Carrió.

Describir los hechos… ¿Para qué? ¡Ya todos vieron lo que sucedió y según puedan situarse más o menos cercanos a los polos del ecuador de la grieta, cada cual tiene su opinión formada sobre los hechos acontecidos. Eso sí, llama poderosamente la atención la actitud de quienes, frente a estas reformas, parecieran no tener padres mayores o abuelos, o más bien nunca haberlos tenido.

Lo más interesante surge luego de este fatídico día Jueves, tan cercano al triste aniversario del patético renunciamiento de Fernando De La Rúa (el «cuco» que acecha a Mauricio Macri).

Mientras las calles y veredas aledañas al Congreso todavía hedían a gas pimienta, caucho quemado y sudor; en la Quinta de Olivos los «nenes y nenas de mamá y papá», rodeados de un equipo de «constitucionalistas» (el mejor de los últimos 50 años), exprimía sus mentes pletóricas de baba, tratando de otrogar al Príncipe, el instrumento más eficiente que le permita salirse con la suya, sea como sea y cueste lo que cueste.

Fue de esta manera y no otra que lograron parir -o más bien «defecar»- un DNU «lo menos anticonstitucional posible» y que no haga enardecer a la «Dama el Crucifijo», que dilapida a pasos agigantados sus últimos «cartuchos» de credibilidad que le restan al lado del presidente Macri.

El nuevo «mediático» elegido por Cambiemos para saltar al «ruedo» es Nicolás Massot, quien se hizo conocido en 2016 por «chats» con el ex ultra Kirchnerista, Diego Bossio.

 

Chat completo

Se conoció una conversación de WhatsApp entre el diputado del Partido Justicialista Diego Bossio y Nicolás Massot, jefe del bloque de Cambiemos. El diálogo fue el martes mientras participaban de la reunión de la Comisión de Finanzas para debatir sobre el acuerdo con los holdouts.

El chat completo:

Massot: Diego, ¿cómo va?

Bossio: En la reunión.

Massot: OK. Ayer cerramos bien con STM [por Sergio Massa], parecido a lo que hablamos. Acordamos el endeudamiento a lo necesario para cerrar los acuerdos y que la deuda subsiguiente sea para obra pública. ¿Venís al 4to piso?

Bossio: Pasame el cel de Emilio Monzó.

Massot: [le pasa el número]

Bossio: Ahora lo quieren resolver.

Massot: Son más blandos que vos.

Bossio: Sí.

Massot: Ellos nos quieren dignificar, vos nos querés secar. Pensás que nos vas a arreglar con cinco sanguchitos de miga y tres mates fríos.

Bossio reconoció que la charla ocurrió y dijo que permanentemente habla con dirigentes políticos de otras fuerzas. «Es una maniobra de La Cámpora«, aseguró en diálogo con radio Del Plata.  Y agregó: «No me arrepiento del chat, se negocia con otros dirigentes y Massot me hizo un chiste sobre la comida«.

De vuelta al presente, nos encontramos con un agresivo y berborrágico Nicolás Massot, que no se amilana ante «pescados grandes» y se anima a azuzar con el «látigo»: «El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) está firmado por todos los ministros, solo falta la rúbrica del Presidente«, aseguró el legislador en un raid de medios periodísticos que comenzó anoche y continuó esta mañana. Sin embargo, aclaró: «Se ha tomado la decisión de agotar el camino del diálogo y darle una oportunidad a una segunda instancia legislativa«.

A verrr… Repitan conmigo: «Se ha tomado…, la decisión…, de agotar…, el camino del diálogo…. y darle…, una oportunidad…, a una segunda…, instancia…, legislativa»

¿No era este tipo de soberbia era el que se venía a desterrar? ¿No estábamos hartos de los atropellos?
Durante el programa Animales Sueltos de Alejandro Fantino, el mismo Jueves fatídico en horario nocturno, este muchachito atrevido se encontró de frente nada menos que con alguien «del palo», el economista José Luis Espert; quién no solo «lo atendió«, sino que le puso  una manzana en la boca y le derramó el vino en la camisa.

Ya el día viernes, ante la convocatoria del presidente Macri a los gobernadores, surgió con fuerza un secreto a voces. Es que sucede que en esta suerte de manual de autoritarismo mal aprendido, se olvidaron de que la premisa «C… y no contar es como no c…» (sírvase a rellenar tan «guarango» aforismo) no aplica a la política.

Durante el programa que conduce Antonio Laje por el Canal América, se echó a rodar lo que a la postre fue mucho más que una versión. La confirmación del apriete a los gobernadores. Quién sacó a la luz una conversación al respecto, fue el periodista Jorge Asís en su cuenta de Twitter.

En su «despatarrado» ab-uso del poder, algunos integrantes de Cambiemos, creen que pueden sacar a luz los acuerdos que entre zamarreos y amenazas, les obligan a firmar a gobernadores, senadores y diputados opositores, sin medir la gravedad institucional que esa práctica demuestra. No decimos que no sea moneda corriente, sino que el exponerla da cuenta no solo de la inexperiencia y la torpeza de los «negociadores«, sino que obliga a los «apretados» a reconsiderar ante sus votantes su accionar político, ya que estos les requieren que cumplan la promesa asumida.

A esto en mi barrio le llamaban IMPUNIDAD. Massot, representa eso y redoblaba la apuesta en el rol que le cabe a Peña como Jefe de Gabinete de Ministros, pero en Diputados.
Pregunta del millón. ¿Se van a seguir dejando maltratar los bloques opositores por un «mocoso» de 32 años? ¿Es bueno para el Macrismo acelerar la virulencia política a esta altura de su gestión y con tan pocas cucardas para lucir?

Pareciera que a Massot le hubiera complacido hacer uso del «DNU GARROTE» y de paso poner contra las cuerdas (con el perdón de la ministro Bullrrich) a la inmensa «Lilita» Carrió y a su muñeca

«Republiquette». La sensación que se vive puertas adentro de Cambiemos, es una suerte del famoso y siempre cuestionable «Vamos por todo»; pareciera que la clase política no ha aprendido nada a pesar de los años, mucho menos lo que dicta la experiencia, que manda que cuando es el pueblo el que va por todo, en realidad va «POR TODOS».

Mientras tanto, encontramos al peor de los revolucionarios. Al más temerario, al más peligroso, al más osado. Sin dudas al que es capaz de cosechar más adhesiones y sacudir la modorra de una sociedad «lobotomizada».

 

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