El testimonio de una ex guardia urbana despedida luego de un accidente, pone al desnudo los desmanejos en la GUM de Yerba Buena

Para los incrédulos, recomendamos ver y escuchar el testimonio de Belén Olea (ex Guardia Urbana Municipal de Yerba Buena) al cual El Diario en Tucumán pudo acceder en forma exclusiva.

La total certeza de que nos hemos transformado en el único medio que pone a disposición de los lectores, hechos concretos y probados; está dado por la confianza en que depositan en nosotros aquellas personas que -como en este caso y tantos otros- se sienten confiados en que sus dichos no serán sacados de contexto y que publicaremos la noticia tal cual fue expuesta.
Lejos de los fanatismos, la posverdad y el apañamiento obsceno que medios masivos dispensan a la administración y a la alianza que gobierna Yerba Buena; la verdad cruda y desnuda expuesta en nuestras notas, choca de frente con el marketing y el relato falaz.

 

Belén Olea, de 28 años, era una ejemplar agente de la (GUM) Guarida Urbana Municipal de Yerba Buena, hasta que la mala fortuna de haber sufrudo un accidente laboral, la dejó con su salud deteriorada, en total desamparo e incomprensiblemente sin trabajo.

A mediados del mes de Octubre de 2018, en un día tormentoso, Belén Olea recorría las calles de San José, en Yerba Buena, a bordo de una de las flamantes motocicletas adquiridas por el intendente municipal Mariano Campero. Belén iba como copiloto, con su fusil de postas de caucho en la espalda cuando sucedió un imprevisto.

«LLovía torrencialmente, nos comenta Belén, cuando patrullábamos en San José. Mi compañero aceleró para ir a la base y se llevó por delante un lomo de burro; eso ocasionó que yo saliera disparada hacia arriba y tuviera que aferrarme a su uniforme para no caer al pavimento. Sin embargo mi cuerpo descendió bruscamente y di un golpe seco contra el metal en donde se asienta el baúl de la moto. El dolor fue inmediato e intenso, sabía que me había lesionado y que no era algo pasajero«.

«Le pedí a mi compañero que me llevase al CAPS de San José y de allí nos derivaron al Centro Asistencial Ramón Carrillo por carecer ese nosocomio, de elementos para diagnosticar mi afección, cosa que hicimos no sin antes pasar por la Base de Operaciones e informar a mi superior«.

«En el Carrillo carecían de placas para hacerme una radiografía por lo que volvimos a Base. Ya ahí y fuertemente dolorida, quedé insólitamente sorprendida cuando mi superior me se dirigió a mí y me dijo: ‘¿Por qué no te vas a tu casa y llamás al seguro? ¿Tenés como pedirle a alguien que te busque?‘. En ese momento las camionetas de la GUM estaban haciendo presencia en un acto oficial. Incrédula de lo que sucedía, llamé a mi padre e hice que me buscaran. No podía comprender cómo no se daba importancia a mi doloroso estado, a pesar de que en reiteradas formas ya lo había expuesto. No se les ocurrió ni siquiera hacer uso de algunas de las tantas camionetas o tal vez el auto particular de algún funcionario. Ahí empezó mi verdadero calvario..

A Belén Olea se la percibe como una mujer fuerte y a lo largo de la entrevista, su angustia es visible. Pude notar un leve temblor en una de sus manos y en su boca, que parecían ser fruto de los nervios por ser entrevistada y de algún modo denotaban que hacía un gran esfuerzo para no soltar ni una lágrima. Eso sí, su mirada era firme y sus respuestas tajantes.

«Al día siguiente, llamé a la empresa Sancor Seguros (quien teóricamente debía atender mi situación, pero recibí la respuesta insólita de que ellos se comunicaban con mis superiores y que solo actuaban de forma preventiva (¿?)»
– ¿Cómo, no tienen en la GUM la cobertura de salud de una ART? Su respuesta fue tajante.
– ¡No no tuvimos nunca! (¡!)

Así fue que recibió la solidaridad de un compañero que la llevó a un Sanatorio céntrico, en donde le diagnosticaron que tenía una quebradura casi total del coxis, en su columna vertebral. Recibió como indicaciones, reposo y un largo tratamiento de rehabilitación.

Esta no era la peor noticia que iba a recibir. Al presentarse ante sus superiores para hacer llegar su certificado de salud que justificaba una licencia por accidente laboral, ante la presentación del tercer certificado, recibió la noticia DE MANERA VERBAL, que no se lo recibirían porque YA NO PERTENECÍA MÁS A LA GUM. ¡Sí, aunque usted no lo crea, a los pocos días de haber sufrido un accidente en ejercicio de su función como Agente de la GUM, en horario de trabajo; Belén fue despedida, sin notificación documental alguna y sin explicación de ningún tipo. Es más, de manera torpe e intimidatoria, se le dijo «más vale que entregues tu uniforme porque te va a ser difícil cobrar el mes…» Insistimos, si usted no puede creerlo, vea la entrevista completa en este informe.

Belén, quien tiene a cargo su pequeña hija, tuvo que dejar la casa que alquilaba y volver al hogar de sus padres. Sin trabajo, sin cobrar su liquidación final, sin indemnización por accidente de trabajo y con el escaso dinero que poseeía, tuvo que pagar de su bolsillo las sesiones de rehabilitación.

Cuando pidió explicaciones de por qué se la había dejado fuera de la GUM y sin trabajo, le expresaron que no tenían nada que explicarle. No obstante Belén Olea, con su cuerpo y su dignidad lesionada, se apersonó en el Estudio Jurídico del Secretario de Seguridad del Municipio, Mauricio Argiró. La respuesta que recibió fue tan impactante, que no nos atrevemos a ponerla en palabras; preferimos que sea usted, lector, el que la escuche en el video de boca de la propia Belén, en la entrevista publicada en esta nota.

Es así que transcurrió la charla con esta verdadera víctima de este mamarracho impresentable (desde el punto de vista de la norma, protocolos y gestión) que es la GUM de Yerba Buena, misma que no se le cae de la boca en cada discurso al intendente Mariano Campero como un logro enorme de su gestión de gobierno.

Belén fue también dos veces a intentar hablar directamente con el intendente Campero, pero en ambas veces, se la hizo esperar horas y no fue recibida. En la última vez, luego de esperar cuatro horas, Nicolás Fernández, el secretario privado del intendente, dio como excusa: «Se debe haber olvidado…»

Belén no volvió a insistir; solo le dejaron abierta la vía de la búsqueda del amparo de la lentísima justicia. La administración Campero cosechará una denuncia más en algún juzgado, cuyo daño moral y costas, deberán pagar los vecinos con sus tributos. Y van…

Esta es la «recompensa» que otorga la administración de Cambiemos en Yerba Buena a una agente ejemplar, que desde el inicio aprobó con creces sus pruebas de aptitud y que puso su pellejo en juego por unos magros $16.000 de salarioy que como única cobertura recibió un «contrato basura» de Locación de Servicios, a pesar de que en un inicio se le prometió, como a los demás agentes de la GUM, «ser empleados permanentes en la Municipalidad de Yerba Buena«.

A esta guardia y bajo estos cánones, se pretende otorgar el permiso para portar armas «reales» (escopetas, pistolas y pistolas Taser).

Por lo extenso de la nota y lo imperdible de los datos recabados por El Diario en Tucumán, brindaremos los demás detalles verdaderamente increíbles, en la segunda parte de este informe.

El Concejo Deliberante de Yerba Buena, ya tiene con solo esto, elementos para trabajar y solicitar a las autoridades del Ejecutivo Municipal, las explicaciones del caso. Sin dejar de contemplar que se debe reparar el daño impuesto a una servidora pública que expuso su propia seguridad, en defensa de los vecinos de Yerba Buena.