Yerba Buena está teñida con sangre y el odio crece entre los vecinos

Si hablamos de lo que sucede en la localidad de Yerba Buena, ya no podemos calificar los sucesos que a diario se dan a conocer, como simples “hechos de inseguridad“; esto es mucho más profundo, la indefensión del vecino de a pie, es total y absoluta.

Claro está que tal como salió a declarar inmediatamente el intendente Mariano Campero al día siguiente del asesinato cruel y desalmado del pobre Valentín Villegas con sus quince añitos a cuesta; “La policía es competencia del Gobierno de la Provincia“.  Toda una confesión de incapacidad de gestión en términos de seguridad de los vecinos, por parte del Jefe Municipal.

Entre la Posverdad y la Verdad

La posverdad​ o “mentira emotiva“, es un neologismo​ que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, ​en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales.

Esta definición describe de manera palmaria lo que sucedía hasta hace unos pocos días en Yerba Buena. Con la puesta en funciones de la GUM (Guardia Urbana Municipal) y la publicidad que se hizo al respecto, los yerbabuenenses, al ver pasar por las calles de la ciudad a estos agentes, que en sus motos color negro mate; con sus enormes rifles (de balas de goma); sus uniformes similares a los de gendarmería, pero en tonos azules y grises y sus camionetas (también color negro mate) causaban realmente un impacto a la vista. Generaban la sensación de “presencia policial“, de “seguridad…”, claro, solo una sensación.

En el mundo de la delincuencia toma no más de diez días “medir” el poder real de estas pseudopolicías, tal como pasó hace unos años con la frustrada “Patrulla Urbana”, dependiente de la Policía de la Provincia. No llevaban armas letales, poseían escasa preparación… Tal como la GUM, una suerte de “Policía Barney“, amables y educados, pero que no sin una idea cabal de como actuar ante la comisión de un delito. Ser policía no es para cualquiera.

La verdad, salió a la luz nada menos que de la boca del propio Mariano Campero en una insólita confesión al día siguiente del asesinato de Valentin. “Pedimos policías varias veces y nos dijeron que no hay“. “Son 60 en total los que integran la Guardia Urbana, y además hay dos o tres agentes por comisaría” (sic), declaró Campero. Luego lanzó otra confesión como si no supiese de las implicancias de lo que estaba diciendo, “Nosotros tenemos identificados quienes son los que cometen los delitos. Como municipio interpretamos que tenemos que hacernos cargo“, asintió sin más.

O sea que el señor intendente de Yerba Buena sabía perfectamente que el municipio que tiene a su cargo se encontraba en un estado de indefensión absoluta pero optó por continuar jugando con sus “soldaditos de goma“, en vez de denunciar a los medios de comunicación tal situación y alertar a los vecinos. Además dijo conocer quiénes son los que cometen los delitos en el municipio y se desconoce que haya efectuado la denuncia correspondiente en la justicia. Realmente insólito…

Por su parte la perfomance del Director de Seguridad Ciudadana, Mauricio Argiró, que demostró una enorme capacidad para vender alarmas antipánico, que los vecinos hacen sonar cada tanto, pero que carecen de respuesta efectiva por parte de alguna de las fuerzas del orden; es a esta altura de las cosas, desastroso en términos reales. El cargo le ha quedado demasiado grande y siempre ha estado detrás de los acontecimientos, nunca delante de ellos.
Mínimamente es él quien debiera haber puesto sobre sus hombros la tarea de regularizar la situación de la falta de personal en comisarías, y de no poder lograrlo, darlo a conocer públicamente. Tras el asesinato de Valentin Villegas y ese mismo fin de semana, el fallecimiento de un joven camarógrafo y motociclista, Bruno Rubén, que sufrió un accidente en el lomo de cebra en la Av. Presidente Perón y Moreno, sumado a la ola imparable de delitos, no se entiende que continúe al frente de esa Área.

Nubarrones color rojo

Algo que no escapará de la memoria de los tucumanos, son los hechos que se sucedieron a partir de la revuelta policial y los saqueos que se iniciaron el 9 de Diciembre de 2013. Ese año quedó grabado en el ADN de los comprovincianos lo que significa sentirse indefensos y que la seguridad de sus bienes vidas dependan de sí mismos. Nadie logrará borrar de su mente las imágenes de personas comunes defendiendo con escopetas, pistolas, fusiles y armas de grueso calibre, sus negocios y organizándose en los barrios y cuadras.

Ese año las armerías de la provincia quedaron literalmente sin stock, los tucumanos se armaron hasta los dientes y ese armamento -en su mayoría- está guardado en los hogares de familias comunes que por esos días vivieron el desamparo. Pues hoy en Yerba Buena se vive lo más parecido al desamparo y el nivel de odio hacia los delincuentes sube y sube día a día, tal como podemos observar en este video del pasado Sábado 27-10, en el que un motoarrebatador fue atrapado y golpeado por vecinos (antes del arribo de la GUM). El mismo había encarado a un matrimonio para asaltarlo en Barrio Portal del Cerro, había quebrado el brazo al hombre y mientras forcejeaba con la mujer, fue reducido. Puede percibirse los gritos e insultos de la gente en el video, muchos vecinos pidieron a los uniformados que se fueran y los dejasen en sus manos…

Vecino con el brazo quebrado por el ataque del motoarrebatador

Esto no se trata de echar culpas, nada va a devolver la alegría de Valentin, eso es un hecho irremediable; lo que no puede continuar sucediendo es que no se ponga freno a esta escalada de violencia y a esta percepción de que los delincuentes han tomado las calles y los vecinos han pasado a ser rehenes en sus propios vecindarios.

El siempre “caliente” mes de Diciembre se avecina con una crisis económica solo comparable a las del 2001/2002. Las fuerzas del orden deben recuperar el espacio público y dar una señal clara y contundente a los delincuentes y a los vecinos.

Solo basta escuchar las voces y leer los comentarios en cada uno de los videos y posteos referidos a delitos cometidos. “Hay que cortarles las manos” “Hay que matarlos” “Hay que quemarles las casas” “Ojo por ojo” y tantas otras frases que claman justicia por mano propia.

Muchos reconocen que las armas compradas en 2013, están a mano en sus automóviles y hogares; están dadas todas las condiciones para que en cualquier momento una de esas armas dispare. Las autoridades no pueden permitir que la sangre manche manos civiles.

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