Se terminaron las metáforas La derrota del modelo del «Mago sin Dientes»

La ola celeste fue arrasadora y tuvo compasión solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Córdoba. Ni los más arriesgados analistas políticos, se acercaron en vaticinar las cifras de esta catástrofe que sufrió esta entelequia llamada Cambiemos.

La minuciosa tarea de «lavado de cabezas» diseñado por el «Goebbels» de Macri (Durán Barba), dio inicio mucho antes del 2015, cuando el actual presidente ganó las elecciones.
La utilización de consignas sintéticas y fáciles de «digerir» y propagar fueron claves para la construcción de su propio relato.

Sería necio pretender negar los excesos y por qué no los presuntos hechos de corrupción que se dieron durante una buena parte de lo que se llamó «la era K«. No obstante Macri, con su «mejor equipo de los últimos cincuenta años» decidieron «comerse al caníbal«.

El macrismo se abocó a perfeccionar muchos de los errores de su adversario, a generar errores nuevos y a cooptar a los medios de comunicación de tal forma que el famoso programa «678» (que ocupaba un espacio de construcción de realidades en el canal oficial durante el gobierno de los Kirchner) pasó a ser una «chiquilinada» en comparación con el monstruoso aparato propagandístico generado por Cambiemos.

Periodistas como los Leuco (padre e hijo), Jorge Lanata, Marcelo Longobardi, Alejandro Fantino -entre tantos- sumado a programas de «interés general«, como el de Mirtha Legrand, el de Mariana Fabbiani y tantísimos otros del rubro que sea y desde medios televisivos, gráficos, radiales y web; se pusieron a disposición para embarcarnos en una travesía de tres años y media de negación absoluta de la realidad.

Pues en las PASO del domingo 11 de Agosto, toda esa construcción cayó sobre las cabezas de sus diseñadores, de sus creadores y sobre todo, de sus seguidores.

El pueblo no se equivocó cuando le puso un límite a Cristina Fernández de Kirchner en 2015 y tampoco lo hizo cuando le dijo BASTA a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal, en las últimas PASO.

Se acabaron las «luces al final de los túneles«, los «cruces en la mitad del río«, las felicidades y promesas de bienaventuranzas al final de un camino que no solo pareció eterno, sino que trajo desazón, penurias, desesperanzas a millones de argentinos. Mauricio Macri y su equipo, mintieron hasta el hartazgo, se burlaron en la cara de sus propios votantes que el domingo 11 de Agosto le dieron un claro mensaje en las urnas.

Los últimos etertores de un modelo económico y de un relato imposible da sostener, fueron verdaderamente patéticos. Cuando Mauricio pidió por Twitter «no dar explicaciones«, «no argumentar nada«, demostró que tomaba a sus electores como verdaderos idiotas.

Los números reales, los resultados palpables dieron pie para que millones de argentinos le diesen la espalda en las PASO. El periodista Jonatan Viale, propaló una semana antes de las elecciones -mediante una lapidaria editorial- las cifras de lo que fue la desastrosa administración del gobierno de Cambiemos. Esos números fueron y son imposibles de negar, aunque todavía hay quienes persisten en tergiversar o eludir la realidad.

Macri jugó con la buena fe de quienes lo votaron en 2015 y revalidaron su voto en las legislativas de 2017. La permanente alusión del mandatario sobre el «sufrimiento» por el que atravesaban millones de argentinos ante cada una de las medidas económicas que tomaba, desnudó su total carencia de sensibilidad y lo vacío de contenido de sus discursos.

Macri actuó como un desalmado, como una suerte de «sociópata» que no comprende el daño que inflige; hay sobradas muestras de medidas de gobierno, dichos y acciones que ponen en evidencia su carencia absoluta de empatía para con sus gobernados y sobre todo para con los sectores más débiles. Sus víctimas fueron inclusive su «núcleo duro«, quienes lo apoyaron hasta límites imposibles de comprender; atentando inclusive contra sus propios intereses y en desmedro de sus derechos básicos.

Alberto Fernández apareció de pronto en la escena política; con un par de propuestas simples, arrasó con todas las encuestas dibujadas, con todos los medios de comunicación, con todas las alegorías y metáforas infantiles. Le dio al votante lo que el votante necesitaba escuchar; esto es, la posibilidad de salir de la situación social y económica verdaderamente angustiantes, por la que atraviesa una gran parte de la población.

Fernández no prometió demasiado; hizo solo aquello que hace tanto tiempo no se escuchaba: Dijo, LA VERDAD, algo que se transformó en una suerte de «melodía encantadora» para el oído de millones de argentinos desesperanzados. Fernández fue como el niño que se animó a gritar «El rey está desnudo«, y la gente visualizó que era cierto y le creyó. Se cayó el telón, fin de la obra…

Transcurridas varias horas del final de los comicios que derivó en un aplastante triunfo de la fórmula Fernández-Fernández y el sorprendente resultado de la compulsa en la provincia de Buenos Aires, Mauricio Macri no tuvo el más más mínimo tino y prudencia, no respetó formas ni códigos. Mandó literalmente «a dormir» a sus votantes y a sus propios funcionarios, gobernadores y dirigentes, sin que existiera siquiera una cifra oficial divulgada por ningún medio de comunicación.

Evidentemente y de demostrando una actitud «obtusa«, comenzó a gestarse una arriesgada «movida» que dejase disparar al dolar, provocando un desconcierto y un caos generalizado en el mundo de las finanzas y en el bolsillo de la gente de a pie. El objetivo; poder adjudicar la derrota estrepitosa sufrida por su gobierno, a la posibilidad del regreso «al pasado«, de la mano de los Fernández.

Desde el ala económica del gobierno de Cambiemos, Todos por el Cambio o como se llame ahora a esa fuerza, salieron a vender una cantidad de dólares poco significativa para regular la caída del peso de forma medida, se diría que diagramada y metódica. Podrían haberlo realizado desde el minuto cero y evitar el necesario traslado a precios e inflación; pero optaron por jugar a ser «Dios» y señalar al «Diablo» como culpable de pasados, presentes y futuros males. Esta sola devaluación, significará que Macri termine su gestión con una inflación superior al horroroso 2018.

De cara a las elecciones de Octubre, los números parecieran ser muy difíciles de revertir y Mauricio demuestra a cada momento que no solo no saber «navegar el río«, sino que no está dispuesto a dar el brazo a torcer en su  proyecto de esa Argentina «grande, pujante y desarrollada» que solamente puede visualizar él.

Mauricio Macri, el «Pai Umbanda» argentino para el cual todo se trata de una suerte de «cuestión de fe y hechizos«.

Todavía hay 44 familias que esperan que la horrible justicia argentina ponga en blanco sobre negro qué pasó con el submarino  Ara San Juan. La única verdad es la realidad y el hijo de Franco, se niega a aceptarla.
En el bunker de Cambiemos, quedó solo, casi como una caricatura del propio presidente, «el mago sin dientes«.

 

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