SAINT EXUPERY Y LA MEDICINA: A 75 años de la Primera Edición de “EL PRINCIPITO” (Dr. Armando Pérez de Nucci)

Encontré hace poco unas hojas amarillas entre mis viejos archivos, escritas en abril de 1971, y  dirigidas a mis alumnos.que trataban acerca de lo que pensaba que debía ser la medicina y el médico y hacía una comparación con la metáfora de la rosa del Principito de Antoine Exupery.
De ello surgió la pregunta de que significaba la palabra vocación. El porqué de una repetición continua de la leyenda de Prometeo, con desánimos y esperanzas sucesivas e infinitas. El mecanismo por el cual, a una jornada agotadora física y espiritualmente en la quizás llegamos a ver nuestras manos vacías,  pero a la mañana siguiente, están llenas nuevamente para seguir dando a los demás y, sobre todo a los que poco o nada tienen, que han sido siempre los destinatarios preferidos de nuestra dedicación.

La  Medicina es, parafraseando a Saint Exupery, esa rosa que cultivamos cada día, pero que es distinta a las otras, porque “ ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo .Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté(salvo las dos o tres que se hicieron mariposas).Puesto que es ella la rosa que escuche quejarse o alabarse , como a veces callarse. Puesto que ella es mi rosa”. Pues bien, la medicina, la medicina en general, es una rosa .Y lo verdaderamente importante es que constituye nuestra rosa. Quien ha llegado a amar en profundidad lo que hace, posee ya la rosa de la medicina y puede considerarse orgulloso como el Principito. No es que la medicina sea la mejor carrera, es la que nosotros hacemos la mejor, la más bella. Porque representar lo que más amamos, hace que “el tiempo que perdemos por ella la haga tan importante…”

Realmente, pienso con Saint Exupery que lo esencial de las cosas es invisible a los ojos y que no se ve bien sino con el corazón. Por eso es tan cara la rosa al médico como para el Principito, constituyendo la meta final de una carrera Y la vocación de una vida que no se extingue jamás. Es el mejor regalo de este libro que cumple ya 75 años de guía e inspiración.

Dr. Armando Pérez de Nucci

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