La polémica renuncia del Jefe de Gabinete de Salta, Fernando Yarade y la arritmia del intendente Sáenz, agitan la campaña hacia la gobernación

El marco en que se dio la renuncia al cargo de la Jefatura de Gabinete de Salta no fue el típico de manual, más bien se dio de una extraña forma que pareció contener encriptado un mensaje, no solo a la sociedad, sino al núcleo del poder real en la provincia que comanda el gobernador y precandidato a vicepresidente, Juan Manuel Urtubey.

Que un alto funcionario renuncie en plena conferencia de prensa, constituye un hecho político en sí mismo y plantea numerosas incógnitas.
Por un lado, Fernando Yarade había -tal vez- generado desconfianza puertas adentro en el círculo de poder que todavía ejerce Urtubey, al haber -por un lado el funcionario- recibido el apoyo de unos cuarenta importantes referentes en el municipio de Vaqueros; cuando se llevó adelante un encuentro de jefes comunales para diagramar un trabajo conjunto como integrantes del Foro de Intendentes.

Fernando Yarade, ya había manifestado sus intenciones en reiteradas oportunidades de trabajar dentro de Alternativa Federal, cosa que puede haber inquietado a Urtubey quien busca posicionarse a nivel nacional junto a Roberto Lavagna en el espacio denominado Consenso Federal.

Hasta ahí las cosas, parecería que solo se trataba de cuestiones de celo político; pero luego todo se salió de lo normal cuando el mismo Yarade fue quien denunció públicamente los motivos de su dimisión.

En una conferencia de prensa en la que se presentó en el Centro Cívico Grand Bourg, el proyecto de Ley de Promoción de Infraestructura Minera, Trabajo y Estabilidad Fiscal, el funcionario aprovechó para finalizar su discurso con un agradecimiento a las autoridades provinciales, como así también a los funcionarios y colaboradores que los acompañaron a lo largo de gestión. Además, cargó contra las personas “malas” y “sucias” con las que debió confrontar en los últimos tiempos. Por último, indicó que desde mañana volverá a desempeñarse en el sector privado.

Luego de que, el hasta ese momento, Jefe de Gabinete de la Provincia Fernando Yarade publicara en sus redes sociales que se vio invadido en su domicilio por un DRONE, se conoció la noticia de su dimisión en el cargo. En un posteo en su red social de Facebook el funcionario dijo que mientras trabajaba junto a su esposa vieron que este aparato sobrevolaba su domicilio, en el que también estaban sus hijas. Además, descartó por completo que ese equipo perteneciera a sus vecinos, ya que les habría consultado, y nadie sabía la procedencia del drone.

El Diario en Tucumán pudo acceder a información confiable de que tanto Fernando Yarade como su familia, venían siendo intimidados con mensajes, llamados telefónicos a su propio hogar ya hasta amenazas directas de hacerle daño a sus hijas. Esto en definitiva, fue la gota que colmó el vaso y que provocó que el ex Jefe de Gabinete, decidiera renunciar y anticipar unas vacaciones para «repensar» su continuidad o no en la carrera por la gobernación de Salta.

El gran interrogante queda planteado en quién o quienes llegaron tan lejos en lo que pasó de ser un típico «apriete político«, a una serie de actos delictivos en contra de Yarade y su familia. Sin dudas que la actitud de renunciar, no por nota como es clásico, sino de cara a la ciudadanía, fue para visibilizar el tipo de presiones mafiosas a las que estaba siendo sometido.

Más allá de los supuestos «celos políticos» que pudiera tener Juan Manuel Urtubey, al expresar que desde su gestión no se hace campaña política, nadie en su sano juicio atribuye al actual mandatario estos actos intimidatorios propios de mafiosos.

Urtubey y el mismo Yarade, tienen como «vecino próximo«, al actual intendente de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz (50), que fue internado de urgencia este martes en el sanatorio El Carmen, ubicado en Belgrano y 25 de Mayo de esa capital, y de acuerdo al parte oficial se debió a un cuadro de arritmia cardíaca, que no reviste gravedad.

Gustavo Sáenz, fue un referente de Sergio Massa en su provincia pero luego se encolumnó tras las filas de lo que en algún momento fue Cambiemos y que hoy mutó su nombre en todo el país, pero que definitivamente se puede denominar «macrismo» o «macrisismo«, depende el ojo con que se lo mire.

Sáenz también pasó malos ratos cuando se lo vinculó en el caso resonante que investiga el Juez Ramos Padilla y que involucra nada menos que al Fiscal Stornelli.

El artículo en cuestión da cuenta de que el juez federal de la localidad bonaerense de Dolores, Alejo Ramos Padilla, lleva adelante una denuncia contra Stornelli por una presunta extorsión para evitar involucrar en la causa de los cuadernos al empresario Pedro Etchebest.

En ese marco, uno de los nombrados por Verbitsky en su nota es Sáenz, quien, luego de enterarse de la acusación, publicó una serie de mensajes en su cuenta de Twitter, que generaron chanzas en el ámbito político salteño por lo que representa de manera explícita e implícita la aclaración del «salteño del orto» (sic), como referencia el mismo intendente de la ciudad de Salta.

 

Por otro lado, el intendente salteño, que fue compañero de fórmula de Sergio Massa, agregó: «nunca antes, ni después, tuve ningún tipo de comunicación con Stornelli, realmente todo esto es una canallada y espero que la Justicia actúe rápidamente».

Sáenz, como tantos otros referentes políticos actuales y pasados, fue rozado también por el tema narcóticos, que en el norte del país, siempre se cuela en la agenda de campaña y en el decir de la gente.

Lo cierto que entre amenazas de violencia a familiares de un funcionario, precandidatura a vicepresidente del actual gobernador, drones, aprietes y arritmias, la vecina provincia de Salta, se encamina en un juego a «todo o nada» hacia una elección provincial que sin dudas será tan traumática como los amagues, saltos y piruetas que deberán realizar los respectivos candidatos. Todo esto, según vaya marchando y definiéndose el posicionamiento de los candidatos presidenciales en las PASO, Elección Presidencial -y si existe posibilidad- el «pica pica» (como en el juego del Truco) de un siempre incierto y tensionante Ballotage, en medio de la enorme crisis económica y social en la que está inmersa la argentina de «EXCAMBIEMOS«.

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