La Justicia que no queremos: La Cámara de Apelaciones, en una audiencia oral y pública, resolvió otorgar prisión domiciliaria a Nadia Giselle Fucilieri, quien asesinó a sus hijos con un bisturí

El Senado de la Nación continúa prolongando el debate del proyecto que modifica el Código Penal Argentino, no obstante la justicia que tenemos, resuelve de manera insólita otorgar la prisión domiciliaria en casa de una tía a Nadia Giselle Fucilieri, procesada por el asesinato cruel de sus dos hijos (Marceliano Martínez Fucilieri y Pía del Rosario Fucilieri) a quienes ultimó utilizando como medio un bisturí mientras ambos dormían.

El Tribunal de Impugnación constituido por los Dres. Emilio Páez de la Torre, Wendy A. Kassar y presidido por el Dr. Enrique Pedicone, comenzó la audiencia a las 11.10 horas.
Se encontraban presentes por parte de la querella la Dra. Silvia Furque de Morfil, por parte de la Defensa, los doctores Carlos Felipe Díaz Lanez y Miguel Gustavo Morales y la imputada Nadia Giselle Fucilieri.

Ante la ausencia del Fiscal de Cámara, Dr. Alejandro Noguera, el Tribunal decidió tomar un cuarto intermedio para notificarlo vía telefónica. De igual modo se hizo con el Fiscal de Instrucción Dr. Diego López Ávila. Dado que ninguno de los representantes del Ministerio Público Fiscal se hizo presente, se decidió proseguir con la audiencia teniendo en cuenta que las partes -abogada querellante y defensores-sí estaban presentes y prestaron conformidad ante esta decisión.

El Dr. Morales solicitó el cese de prisión preventiva y, subsidiariamente, la prisión domiciliaria para Fucilieri, argumentando que “no existe peligro de fuga ni posible entorpecimiento de la investigación“. A su turno, Furque de Morfil solicitó que se mantenga la prisión domiciliaria- la imputada lleva en esta condición 14 meses- sin argumentar en concreto, a juicio del Tribunal de Impugnación, los riesgos procesales mencionados.

Por estas razones el Tribunal resolvió conceder la prisión domiciliaria a Fucilieri, con dispositivo electrónico con GPS, bajo tratamiento psiquiátrico consentido por la imputada y caución a fijar. Fucilieri cumplirá la prisión domiciliaria en la casa de su tía que es quien la crió desde pequeña y estaba también presente en la audiencia.

El Tribunal también resolvió hacer conocer a la Corte Suprema de Justicia y al Ministerio Público Fiscal, a los “efectos que estimen pertinentes, la incomparecencia del Sr. Fiscal de Cámara a la audiencia del día de la fecha”.

El grado de discrecionalidad que poseen los magistrados para otorgar este tipo de “beneficios“, agravia el sentido común. Esto sucede en un marco en donde justamente se debate la preocupante tasa de femicidios en todo el país. Surge interrogarse si es que existe alguna clase de privilegios de género a la hora de evaluar el otorgamiento de este tipo de morigeración de las condiciones de detención de imputados por delitos graves.

El ciudadano de a pie sin dudas se pregunta si es que acaso se consideró que esta mujer de unos 30 años ya no podría recurrir en idéntico delito al haber acabado con la vida de sus dos hijos de manera artera, fría y cruel por no poseer más hijos a los cuales asesinar. El beneficio de prisión domiciliaria otorgado a esta mujer es una afrenta de cara a una sociedad hastiada de estas interpretaciones tan alejadas de lógica alguna. Tanto se ha escrito sobre cuestiones ligadas al garantismo que ostentan un porcentaje importante de magistrados y a la famosa “puerta giratoria“, que no hace necesario argumentar demasiado para escandalizarse ante esta resolución judicial.

FucilieriAldo Martínez, el padre de los niños, estaban separados desde Enero de 2017 y la madre asesina consiguió que un juez penal dictara una prohibición de acercamiento en contra de su ex; por lo que el hombre no había podido volver a ver a los pequeños.

En este caso pareciera que el uso abusivo de medidas restrictivas que establecen las llamadas “perimetrales” que son requeridas por mujeres víctimas de violencia familiar o de género. Es evidente que en este caso no se evaluó adecuadamente el estado psicológico de Fucilieri, quien había dejado una carta en el comedor de su domicilio dirigida a su pareja, Aldo Martínez. “Hijo de puta, ahora vas a sentir culpa… Vas a pagar por cada gota de sangre de tus hijos”, escribió la filicida en la misma.

Resulta imposible entender qué motivó a los magistrados intervinientes para que accedieran a conceder la prisión domiciliaria para esta técnica obstetra, que (bisturí en mano) fue capaz de asesinar a sus propios hijos mientras dormían.

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