La decisión de la UCR alfonsinista de sumarse al Frente de Todos sacude a la UCR macrista

El inminente futuro presidente, Alberto Fernández y la dupla gobernante en la provincia, Manzur-Jaldo, saludaron la incorporación de líderes de la UCR alfonsinista al Frente de Todos. Sin embargo esto molestó nada menos que a la dirigencia de la UCR macrista.

El legislador radical Ariel García, se sumó en un acto al que asistieron unos tres mil militantes de la UCR, al Frente de Todos. A la convocatoria no faltaron los integrantes de la dupla gobernante en la provincia, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo.

La UCR macrista se mostró molesta con esta decisión, tomada por García y otros militantes radicales, sin que se logre comprender con qué cara cuestionan la iniciativa ya que son muchos más los puntos en común entre el radicalismo y el frente que lleva a ALberto Fernández como candidato; que aquel que lleva a la dupla Macri-Pichetto en la alianza excambiemos, que a ciencia cierta, incluye nada menos que como vicepresidente al peronista Pichetto.

Lo cierto es que Cambiemos en Tucumán dejó de existir a raíz de las sendas intervenciones a la UCR, por un lado y al PRO por el otro. En ambos casos y a pesar de los constantes pedidos de que se lleven elecciones partidarias, por parte de García y otros dirigentes en la UCR y de un grupo consolidado en el PRO; se les negó tal posibilidad a ambos grupos disidentes.

Ariel García representa a un numeroso sector de la UCR que no avala en lo absoluto el accionar del macrismo y manifiesta que la doctrina radical lejos está de poder conjugarse con las recetas y concepciones neoliberales que expresa el modelo de excambiemos.

Que el propio Alberto Fernández haya saludado la incorporación de esta dirigencia radical distante de Mauricio Macri, es una muestra cabal de a dónde quiere llevar al Frente de Todos el «albertismo», que abrió las puertas de esta coalición con mucha generosidad, hacia todos aquellos que se sientan dispuestos a sacar al país de la terrible crisis social en que se encuentra, motivada por recetas económicas probadas que ya demostraron su fracaso en otros gobiernos.

Así las cosas, el radicalismo quedó fragmentado entre los afines a Macri y los afines a Alberto Fernández.
Queda claro también que nadie en su sano juicio, dentro de la UCR, tiene autoridad moral o institucional para cuestionar la decisión de García y de un gran grupo de dirigentes.

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