“Hola Facundo, te estamos llamando…” La legalización del aborto mostró el verdadero rostro de la representatividad en la política

El tratamiento por parte del Congreso de la Nación sobre el tema del aborto, desnudó el verdadero rostro de la política. Con una enorme carga de hipocresía, ambigüedades, oportunismo y una carencia total de comprensión de cuál es el rol de los representantes del pueblo en la Cámara de Diputados, el debate llega con argumentaciones llenas de subjetividades a la mesa de discusión. 

En domingo 10 de Junio una gigantesca movilización, puso en el tapete algo que los medios de comunicación hicieron todo lo posible en relativizar y ocultar; por más que deseen negarlo una enorme porción de la sociedad no está dispuesta a entregar sin lucha,  la vida del ser humano por nacer.

En manos de quienes defienden la idea de la legalización del aborto con consignas cargadas de subjetividades, de actitudes tibias y muy poco académicas, los representantes del pueblo tendrán que votar por la legalización o no de una ley que permite eliminar la vida humana en desarrollo, bajo la excusa de “salvar” otras vidas humanas.

Desde la política y sobre todo, desde quienes tienen la responsabilidad y obligación de defender la opinión y los derechos de sus votantes, no se está comprendiendo quien es el “mandante” y quien es el “mandado”.

La puesta en marcha del operativo “aborto libre“, sorprendió de manera muy poco grata a un amplísimo sector de votantes de Cambiemos, cuando el presidente Mauricio Macri, muy suelto de cuerpo, incluyó el tema de la legalización del aborto en el inicio del período de sesiones ordinarias del Congreso en el mes de Marzo.

A partir de ese momento se cayó la careta de un amplio sector del macrismo que empezó a “blanquear” su verdadera posición ante el aborto. Uno de los casos locales que más llamó la atención fue la estrategia del diputado nacional Facundo Garretón; quien optó por implementar una suerte de “encuesta” (al más puro estilo de Susana Jimenez) nada menos que por WhatsApp. Abrió una línea de comunicación por ese medio e hizo circular su número para que la gente (en su mayoría votantes de Cambiemos) expresara su opinión al respecto.

Esta estrategia desnudó la falta de criterio propio y la “tilinguería” para encarar un tema tan “espinoso“, en el cual es esperable que un diputado tenga no solo una posición tomada claramente, sino que sea capaz de fundamentarla desde todas sus aristas. En el PRO local la campaña “Hola Facundo, te estamos llamando…” cayó pésimo y varios dirigentes de ese partido le reprocharon su actitud y su estrategia al actual iputado, que todavía sigue sin manifestar cuál es su posición definida al respecto del proyecto de ley. Hay quienes acusan a Garretón de implementar esa metodología con el solo propósito de ampliar la base de conocimiento sobre su “existencia política” en la población tucumana.

Otro sector de Cambiemos, decidió hacer uso de el libre albedrío que el presidente Macri dio a sus dirigentes para votar o expresarse al respecto del tema. Así pudimos observar como algunos adalides “pro vida” de Cambiemos, no estuvieron a la altura de usar su cuota de poder, para exigirle a su propio líder que hiciese prevalecer una postura más representativa de su electorado al respecto del tema.

Así fue que la representatividad de los votantes y sus dirigentes se vio al menos dañada a tal punto que cundió entre los diputados, la toma de una actitud absurda de creer que en realidad no le deben a sus electores explicación alguna; al punto de manifestar públicamente su “molestia” por sentirse “presionados“.

Garretón denunció a su vez “presiones” y amenazas en un programa radial: “Se han tomado posturas muy extremas. Tucumán es una provincia muy conservadora, con una fuerte influencia de la Iglesia

En el mismo sentido, la diputada oficialista Silvia Lospenatto reveló el lunes que “algunos diputados no quieren manifestarse públicamente y nos dicen voy a esperar hasta último momento porque no tengo la capacidad de aguantar la presión por muchos días. En medio de un debate espinoso, no tenemos por qué sufrir estas agresiones“.

Es obvio que estos y muchos otros diputados sienten que de algún modo resultaron electos por algún tipo de “gracia” o mérito que les es propio y que no llevan sobre sus espaldas mandato alguno por parte de los representados.

¿Qué esperaban? ¿Acaso, como en tantas otras leyes que se discuten en el recinto, creen por ventura que no se deben a quienes los votaron?.

La ley de despenalización del aborto expuso la enorme carencia de preparación de los diputados nacionales y la falta de permeabilidad a abocarse al estudio serio de un tema tan complejo acudiendo a la asistencia de representantes de las ciencias, la filosofía, el derecho, los especialistas en ética en el ejercicio de la medicina y por qué no a los argumentos esgrimidos por líderes religiosos, por parte de los diputados nacionales.

Esta “casta dirigente” demuestra una vez más que no les importa en absoluto la opinión de sus votantes, no responden orgánicamente a sus partidos, no responden en realidad a nadie. Bajo las mismas premisas, estos personajes “de opereta” desnudan su infame ego, el mismo que año tras año les permite darse el lujo de votar leyes que van en un sentido totalmente contrario a lo que la sociedad reclama de ellos. Sencillamente de espaldas al pueblo, como autodidactas patéticamente improvisados.

Si no son capaces de exponer previamente y durante épocas de campaña, sus ideas y principios, para luego hacerse cargo de la responsabilidad de llevar sobre sus hombros el mandato soberano de quienes los pusieron en el lugar de privilegio en donde se encuentran; debieran comenzar a replantearse su rol en la política.

Desde al “cuentapropismo” de tantos y el papelón de un representante que consulta por whatsApp a sus votantes; los señores y señoras diputados nacionales; asistirán este Miércoles 13 a una sesión en donde lo que se decidirá, afectará a una enorme cantidad de argentinos, vivos y por nacer.

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