Faltan cien días para las elecciones y el poder lo sabe…

Finalmente el gobernador Juan Manzur y el vicegobernador Osvaldo Jaldo, quedaron habilitados por la justicia para adelantar las elecciones en la provincia. El día elegido sería el 9 de Junio, una fecha que imprime una drástica aceleración a todas las acciones previas de los partidos y alianzas que pugnarán por cargos electivos en Tucumán.

Esta decisión ya no parece basarse en encuestas de opinión de las tantas consultoras que siempre con sus dudosas predicciones, influyen en los centros de poder. Más bien pareciera ser resultado de un cálculo meticuloso, casi matemático, digno de ecuaciones probabilísticas realizados por un computador.

Resulta complicado efectuar un análisis sobre la influencia y el «efecto arrastre» que imprima el movimiento de fichas a nivel nacional, ya que la alianza Cambiemos versión 2019 promete no tener el mismo componente que en las elecciones de 2015, habida cuenta de que puertas adentro de la UCR se debaten distintas posiciones respecto a las condiciones para revalidar el contrato societario a la hora de rubricar el formato de la nueva alianza.

En los diferentes distritos, Cambiemos debe sortear varios inconvenientes, antes de llegar a un «consenso» interno. La posibilidad de que el presidente Mauricio Macri cuente con el poder suficiente como para digitar las candidaturas, se reducen notoriamente ante el visible fracaso de su gestión en materia económica y que sumió al país en una crisis que afectó inclusive a sectores productivos que nunca antes habían estado comprometidos de tal manera.

A groso modo, se pueden distinguir dos posiciones antagónicas dentro de la UCR. Un núcleo cada vez más creciente de dirigentes que plantea posiciones diametralmente opuestas al macrismo, por un lado. Por otro, se individualiza a dos sectores que todavía permanecen como integrantes de Cambiemos. Entre estos se distinguen los que son más cercanos al PRO y se allanan sin discutir a lo que decide Macri y por otro los que creen, inversamente, que el Radicalismo debe tener un rol mucho más protagónico dentro de ese frente y están dispuestos a competir -en internas- a los líderes «amarillos«- tanto las candidaturas, como el posicionamiento de sus candidatos en las listas en los cargos legislativos.

Una muestra de lo planteado se evidenció en las elecciones internas de Cambiemos en la provincia de La Pampa en donde Carlos Mac Allister (PRO) consiguió un magro 34,5% en los comicios, siendo casi duplicado en votos por su rival en Cambiemos, Daniel Kroneberger que sumó el 65,60% de las voluntades .

Tanto el núcleo netamente radical que plantea un viraje hacia la defensa de las banderas históricas de la UCR (posición muy lejana a las políticas macristas) como los que -aún dispuestos a pujar por su protagonismo- apoyan incondicionalmente a Mauricio Macri; deben primero validar su propia represantitividad para con sus afiliados. Esto se ve de manera muy clara en la provincia de Tucumán, en donde los radicales tienen planificado la realización de elecciones partidarias internas en el mes de Marzo.

Hay voces radicales que anticipan que desde el centro del poder radicado en la cartera del Ministro del Interior Rogelio Frigerio, se está urdiendo una trama que promete para la UCR tucumana, el mismo destino que se le cupo al PRO local. Hablamos de una virtual intervención de ese partido.

Recordemos que los líderes del PRO tucumano, trajeron de la mano de Alejandro Ávila Gallo (hombre fiel a Pablo Walter y ex presidente partidario) al flamante interventor, Santiago Hardie (denunciado por Estafa y Usura -Click en letra azul para ver notas-) y así evitó que un grupo de afiliados con fuerza suficiente se llevase el comando del partido.

De realizarse la elección interna en la UCR tucumana, los referentes cambiemistas, Silvia Elías de Pérez y José Cano, tendrían que poder convencer a sus propios afiliados que su sociedad con el PRO sirvió para cosechar algún tipo de beneficio que no signifique solo haber llevado agua para su propio molino. Esto suena algo dificultoso si consideramos que Cano quedó enchastrado como responsable de una de las principales promesas incumplidas por el presidente Macri; el «Plan Legrado…«, perdón, Plan Belgrano. Esto mientras Elías de Pérez, ganó puntos en el debate por el aborto en 2018 en el Senado Nacional. Sin embargo su actuación más bien le aseguró a ella, posiciones en sectores independientes, no así en las filas netamente radicales.

En definitiva, para poder llevar una posición aliancista con el PRO como regalo a Macri, tanto Elías de Pérez como José Cano deberán descender del pedestal en que ellos mismos se acomodaron, limar asperezas entre sí, luego confrontar por el comando interno de la UCR local y recién sentarse a negociar con el PRO local. Esto en tan poco tiempo suena al menos, como una muy dificultosa tarea.

De no poder sortear todos estos obstáculos, los radicales, José Cano, Silvia Elías de Pérez, Mariano Campero (que se autodesignó como «armador» y estratega), etc., quedarían solo habilitados a sellar un compromiso que le de validez a su participación en Cambiemos; pero solo en calidad de «Monotributistas de de Macri«; una posición complicada para líderes con más ego que militancia interna partidaria.

¿Por el PJ como andamos?

«Se baja, te aseguro que se baja antes de las elecciones«, afirmaba con certeza un conocido lider peronista, para referirse a José Jorge Alperovich cuando se le interrogaba sobre la candidatura del ex gobernador. Hasta el momento, parece que José Jorge no solo no se baja, sino que redobla permanentemente la apuesta.
La pregunta del millón es si «Jota Jota» Alperóvich estará dispuesto a poner en riesgo su enorme racha ganadora que incició como Legislador, lo hizo repetir mandato como gobernador -arrasando en las urnas- y luego le dio un descanso en el Senado de la Nación. La factible derrota electoral contra la dupla Manzur-Jaldo, le significará un costo político que puede eyectarlo del poder en próximas elecciones.

Consolidada la fórmula Manzur-Jaldo y con las elecciones a un paso y medio, las segundas, terceras y cuartas líneas peronistas están inmersas en una incertidumbre en la que ya no existe margen para dudas. O estás con José o estás con Manzur-Jaldo… Este es el «brete» en donde juegan su cabeza los líderes peronistas que ostentan o que aspiran a competir en las intendencias o bancas en la Legislatura, Concejos Deliberantes y -allá lejos pero con idéntica vehemencia- en las Delegaciones Comunales.

Es que en el «pejota«, existe algo sagrado que llaman «territorio«. Ante el peligro latente del paso de «la guadaña» para el que asome la cabeza y que trunque sus aspiraciones -muchos, casi la mayoría de los referentes- estira hasta más no poder la expresión de su voluntad y de su fidelidad, mientras desde arriba, muy de arriba, se les exige justamente esa definición. No existe lugar para los tibios y hoy por hoy, la gran mayoría no se anima a expresarse ni con idioma de señas.

A encuestazos limpios realizadas por algunas «consultoras delivery«, se insiste que ambos sectores estarían en paridad de fuerza. Cuesta creer tal cosa si se mira el rasgo totalmente representativo del territorialismo que nos muestra la Legislatura de Tucumán, desde donde parte el ejemplo más fiel de lo que podría ser un escenario territorial interno. Es desde ahí que se vislumbra que el manejo de las bases por parte de Osvaldo Jaldo, le aporta a Juan Manzur una masa crítica de dirigentes en todas las localidades de la provincia que le asegura prácticamente el triunfo en Junio .

Con el Partido Justicialista en sus manos, Juan Manzur se siente confiado, no obstante conoce perfectamente el «ADN peronista» y está atento a cualquier señal que pueda indicar que se esté gestando alguna traición por parte de hombres y mujeres que hoy son parte de su gabinete ampliado.

Los peronistas más peronistas que todos los peronistas, no están dispuestos a dividir fuerzas y no se atreven a imaginar un escenario en donde la división interna le de un ápice de posibilidades, a un germinal armado de Cambiemos, de acceder a la gobernación. «¡Que se dejen de joder, la gobernación no se toca!«, nos dice otro super, hiper, mega peronista.

Lo cierto es que el mapa es totalmente confuso y abierto para la dirigencia politica. El más claro ejemplo se visualiza en la localidad de Yerba Buena, en donde dicho sea de paso, habita la mayor densidad de políticos tucumanos.
Pareciera que Manzur, ya habría bendecido a Bernardo Racedo Aragón como su candidato predilecto para intentar recuperar la intendencia. Esto excluye al ex intendente Daniel Toledo -que por propia voluntad o no- se encuentra atado al destino de José Jorge. Hay quienes aventuran para Toledo, un destino en la lista de legisladores por la sección oeste, acompañando a Alperovich. Toledo se llamó al silencio hace unos meses y es otro de los que no abre la boca públicamente.

Otra facción del peronismo de Yerba Buena juega directamente a la «ruleta rusa«. Corren a darle un «beso de Judas» a Osvaldo Jaldo y le juran pertenencia cada vez que éste reemplaza a Juan Manzur en la gobernación; luego en una suerte de fase aguda de amnesia, se abrazan a Mariano Campero y le aprueban cuanta ocurrencia «tira» en el HCD local, rivalizando en su cercanía, aún con los propios aliados naturales de Campero a la hora der salir en una foto de alguna inauguración de un «foco en una plaza…«. Estos son los concejales Walter «Kabuby» Aráoz y Héctor «Pilón» Aguirre; quienes actúan como «sicarios» de Campero e integran una alianza con él (la misma que desde El Diario en Tucumán, ya hace un año denominamos «KAMBIEMOS«). Voces (que las hay) le adjudican a Aguirre una frase que habría lanzado ante el jefe comunal: «Yo voy a darte la reelección«. Lo que hacen estos concejales no figura dentro de los manuales de ciencias y estrategias políticas, ni en el «manual de la la Universidad de la Calle» y mucho menos en los códigos de militancia peronista.

Dicho sea de paso, tanto José Jorge Alperovich, como Silvia Elías de Pérez, andan en la búsqueda de algún empresario «apolítico independiente«, a quién tentar con una candidatura a la Intendencia de Yerba Buena. Suena extraño, pero es información que nos llega de muy buena fuente.

¿Entonces?

Aquel que diga que está todo definido y sea capaz de poner números y porcentajes, a nuestro entender peca por mentiroso o peca por ingenuo.
A esta ensalada le hace falta muchos condimentos todavía y las cartas distan de estar sobre la mesa.

Algo habrá que asignarle a «Bussi SRL«. Ricardo Argentino Bussi, no va a dejar pasar la oportunidad de hacer lo que viene haciendo desde hace años: sacar con un dedo parte del merengue de la «torta de poder» y con otro, parte del dulce de leche. Así recoge de los bordes, los votos más reaccionarios y del medio los votos más indecisos. Con eso le alcanza y sobra para manejar su «PyME política«.

«Ladran Sancho»

¿Los que rechazaron -al inicio de su mandato en 2015- comandar la Comisión de Deportes en la Legislatura de Tucumán», estarán dándose cabezazos contra los ventanales del edificio de la Av. Sarmiento y Muñecas.

El legislador Ariel García,  aceptó hacerse cargo de la presidencia de esa comisión. Desde ese espacio brindó apoyo a instituciones y a todo tipo de eventos varios que tuviesen que ver con el deporte en la provincia. Así le encontró la vuelta para darle vida esta comisión, lo que le permitió relacionarse transversalmente con deportistas de toda la provincia e imponer un sello a su gestión.

Sin dejar de observar la enorme orfandad que reinaba en la UCR tucumana, se plantó de frente en contra de los radicales aliados a cambiemos y tomó distancia de los mismos levantando banderas mucho más cercanas al pensamiento radical ortodoxo.
Enfrentó en el territorio y dialécticamente a los «radicales cambiemistas», sobre todo a José Cano y a Mariano Campero. Se mantuvo crítico permanente del estilo de gobierno de Cambiemos y brindó refugio a cuanto dirigente que deseara «volver a las fuentes«, atendiendo a correligionarios heridos» que volvían al refugio partidario luego de haberse desilusionado del rol que les cupo en su carácter de aliados del macrismo.

García exige que se lleven a cabo las elecciones internas partidarias programadas para el mes de Marzo, mientras recorre cada localidad de la provincia luego de haberse lanzado en una cruzada por la gobernación de Tucumán.
Tanto Ariel García junto a dos líneas internas más, pueden truncar (de realizarse las internas partidarias) el sueño de los radicales aliados a Macri, de llevar consigo el sello de de la UCR como moneda de negociación.

Junio está cerca y el poder lo sabe…

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