Falsas promesas: Sumido en una profunda depresión, el héroe que saltó al río a salvar a una niña, decidió quitarse la vida

Este es el tipo de notas que ningún periodista quiere escribir. La del héroe que muere en la desgracia absoluta, bajo su propia mano y por su propia decisión. ¿Quién puede desear un final tan triste para alguien capaz de arriesgar su vida para salvar la de una pequeña niña desconocida arrojándose quince metros hacia aguas turbulentas de un río sin si quiera pensarlo? Eso hizo Walter Monzón, pero hoy él está muerto victima de las falsas promesas de quienes lo usaron mediáticamente en su momento de gloria.

El Jueves 18 de Enero de 2018, Walter Monzón volvía de trabajar con su desmalezadora cuando -cruzando el puente sobre el río Gastona– escuchó que un grupo de niñas pedían ayuda. Sin dudarlo, dejó sus herramientas al costado de la ruta y se arrojó varios metros hacia la arena y entró al las aguas turbias y revoltosas y así pudo rescatar a Tanya.

En el preciso momento en el que Walter se arrojaba al río Gastona para salvar a Tanya, de 7 años, pasaba por el puente en su camioneta Natalio Danzo. Él pensó que era alguien que se había suicidado. Vio la desmalezadora de Walter apoyada sobre el puente y a un par de niños muertos de miedo mirando hacia abajo, hasta que se dio cuenta de que se trataba de un rescate. Esperó a que salieran del río para ayudar. Danzo fue el primero en llamarlo “héroe”.

Yo lo estaba llevando en mi camioneta y mientras manejaba, me cayó la ficha. ‘Vos sos un héroe’, le dije. Es que, en verdad, lo que él hizo no lo hace cualquiera. A mí me sacudió verlo. No es que me lo contaron. Vi todo. Y no es exagerado lo que digo, porque si se demoraba tres minutos, si bajaba caminando al río, la nena se moría”, sostenía por ese entonces el cordobés afincado en Monteros, que iba a hacerse un gran amigo de Walter.

Walter Monzón pasó por todas las etapas, desde ídolo popular reconocido por los tucumanos y los medios locales y nacionales, tanto así que hasta recibió un llamado del propio presidente Mauricio Macri.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta por las peores. A poco de su gran hazaña, su casa se inundó y perdió absolutamente todo, teniendo que vivir «de prestado«, de casa en casa. Las promesas vertidas por el propio presidente que iban a ser viabilizadas por el intendente de Concepción, Roberto Sánchez (que básicamente consistían en un módulo habitacional y algún «trabajito») se dilataban; no obstante todavía había esperanzas…, mientras tanto el gran amigo cordobés lo llevó a cumplir su sueño de conocer el mar.

Walter Monzón en Mar del Plata

A su regreso las promesas de un módulo habitacional y un trabajo se diluyeron junto con su fama. ¿LLegar a hablar con el presidente de nuevo? ¡Imposible! Sus quince minutos de fama ya habían pasado. Su acto heróico tendría consecuencias permanentes en la vida de esa pequeña de siete años, pero los políticos que se acercaron a él para «contagiarse» de su popularidad ya lo habían olvidado.

Walter decidió probar suerte en Mendoza, donde estaba radicada una de sus hermanas y fue ahí en donde el héroe chaqueño, tucumano por opción, hincha de San Martín de Tucumán y que tuvo el honor de hablar con el presidente Macri, se cansó de las falsas promesas; cayó en una depresión y decidió terminar con su vida.

Así termina esta historia. Triste, injusta, con un final infelíz. Los héroes no deben morir de esa manera, ellos merecen la gloria.
¡Gracias Walter! Fuiste mucho mejor que todos aquellos que te soltaron la mano. Que la paz y la gloria te acompañen por toda la eternidad…

 

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