En ex Cambiemos de Tucumán, negocian figuritas como chicos en el cole. Alfaro espera «pegar el zarpazo»

El antes Cambiemos (hoy Frente Vamos Tucumán) está vadeando los mares revueltos, en donde las olas son creadas por los mismos protagonistas en los roles que les caben según ellos mismos los perciben y que bien podrían haber sido mal copiados al  «hacedor de tormentas».

Suena paradójico, pero esa figura («La Tormenta«) creada -tal vez por Durán Barba– es la que azota la interna dentro del Frente Vamos Tucumán, que comanda como puede Silvia Elías de Pérez.

Es que parece ser que ante la caída estrepitosa de la imagen presidencial, el juego preferido de los integrantes de la versión tucumana de «íbamos a cambiar«, es una variante de la «mancha helada«. En esta adaptación del juego de niños, cada referente con algún tipo de poder remanente se cree en condiciones de «tocar» al otro, a la espera de que el «tocado» claudique en sus aspiraciones políticas. Las ilusiones casi infantiles pretenden imponer el cumplimiento de una versión vernácula del «acuerdo» (tal como se denomina a la «tranza» en dicho espacio), cuyos parámetros, límites y reglas, nadie conoce.

Así resulta que luego de que «Silvi» tuviese un ataque de «peronitis aguda«, manifestando en Twitter, que un «peroncho» «le había enseñado el amor por Evita y Perón«; se armó un patapúfete inmenso puertas adentro de «Excambiemos».

Sin esperar demasiado, otros referentes del mismo Excambiemos, vieron que se estaban quedando fuera del reparto de una torta cuya apariencia es cada vez de menor tamaño, a los ojos de quienes integran esta alianza.

Germán Alfaro
(con su Partido por la Justicia Social, PJS), saltó al cuello de la porción del radicalismo que todavía integra Excambiemos y destrozó el romance más o menos armónico entre éstos y sus aliados de paladar PRO.

El PJS solicitó que -como en la Capital-, en los distritos Este y Oeste se permitan los acoples, hasta el momento prohibidos bajo un acuerdo no escrito.

¿Permitir que los «peronchos» de Alfaro, metan sus patas sucias en las aguas de las secciones electorales Oeste y Este? ¡Ni NUNCA! gritaron los radicales cambiemistas y los chicos del PRO, al unísono (tal como las rayas del del hermoso cuento «El paso del Yaberibí«), de Horacio Quiroga.

-¡Paso! -rugió por última vez el tigre.

-¡NI NUNCA! -respondieron las rayas.(Ellas dijeron «ni nunca» porque así dicen los que hablan guaraní,como en Misiones.)

-¡Vamos a ver! -bramó aún el tigre. Y retrocedió para tomar impulso y dar un enorme salto…

Es que aconsejada por «Neo» (el neo armador de Silvia Elías de Pérez, Mariano Campero y su amigo Sánchez), en una simplificación absolutamente inocente de la comprensión de las intrincadas normas no escritas de la política; se concibió un armado en donde la «Reina Madre«, decidía -aconsejada desde Buenos Aires- incluir al ex funcionario alperovichista, José Manuel PazTupuduto» para los amigos) como compañero de fórmula en la gobernación, mientras Campero y Roberto Sánchez (ambos intendentes en la actualidad, de Yerba Buena y Concepción respectivamente), acordaban las listas de legisladores del extremadamente endeble y disminuido PRO tucumano.
El PRO-pietario de la «Patente Macri» en Tucumán, se cuela dignamente en la Capital provincial pero se ubica como hermanito menor en el cole, detrás de dos pibes recién salidos del frasco como Campero y Sánchez. Triste papel debe aceptar un PRO intervenido y con un Mauricio Macri que cotiza en bolsa como su Peso frente al Dolar. Un presidente al que todos -al menos hoy- parecen dispuestos a atreverse a negar e irrespetar.

En el Oeste, el que se siente de maravillas es el reemplazante de José Cano al frente del «Plan Legrado» (ex Plan Belgrano), José Ricardo Ascárate, subsecretario de Programas de Infraestructura; que sin mérito alguno en su gestión pretende ser la cara visible del «Operativo Enterremos a José Cano«, concebido por Campero, Sánchez y la misma Silvia Elías de Pérez.

Ascárate se montó cómodamente en la escalera que le tendieron amablemente los «sicarios» de Cano y manifestó: “Respeto la posición de Alfaro en su distrito, la Capital. Allí, es el único intendente, por lo que electoralmente le conviene tener multitud de acoples. En el Oeste, la decisión la tienen dos intendentes de esa sección: Mariano Campero (Yerba Buena) y Sánchez (Concepción), en un medio local.

Lo cierto es que los radicales cambiemistas y los muchachos del PRO, no solo no lograron acomodar los tantos en sus respectivamente intervenidos partidos políticos; sino que maquillan sus apetencias personales de manera cada vez más evidente.

Nadie se atreve abiertamente a reconocer, que ese hueco de poder por el que quiere ingresar Germán Alfaro en las secciones Este y Oeste, es un espacio vacío de militancia producido -tanto por el escaso compromiso de radicales cambiemistas y sus hermanos adoptivos del PRO– como por la ausencia de la «cardiocandidata«, Silvia Elías de Pérez, durante lo que va de su mandato como Senadora Nacional.

Muchos dentro del Frente «Vamos Tucumán» se animan a contar «que todo está muy desordenado puertas adentro«. «Que cada cual está por lo suyo…» Silvia Elías de Pérez está sola, muy sola y lo sabe. Sus explicaciones recientes en un programa de TV, en las que justificaba su soledad en las visitas a ciudades o barrios, mostrándose como una mujer simple, dejó claro solo una cosa: que puede ser una mujer simple, pero podría al menos estar acompañada.

El «neoarmador«, Mariano Campero (que no logró ni alinear a su propia tropa en el municipio que comanda), se atreve a indicarle a un todo terreno como Germán Alfaro, que «debe respetar los acuerdos…«.
A Alfaro, solo le significó el esfuerzo de «guiñar el ojo» a José Jorge Alperovich para que los «neonatos radicales e independientes  imberbes«, avizoren lo que estaría dispuesto a hacer ante una eventual amague de traición o tomadura de pelo.

El tigre quedó roncando de dolor, con la pata en el aire; y al vertoda el agua de la orilla turbia como si removieran el barro delfondo, comprendió que eran las rayas que no lo querían dejar
pasar. Y entonces gritó enfurecido:

-¡Ah, ya sé lo que es! ¡Son ustedes, malditas rayas! ¡Salgan delcamino!

-¡No salimos! -respondieron las rayas.

-¡Salgan!

-¡No salimos! ¡Él es un hombre bueno! ¡No hay derecho paramatarlo!

-¡Él me ha herido a mí!

-¡Los dos se han herido! ¡Esos son asuntos de ustedes en el monte!¡Aquí abajo está bajo nuestra protección!… ¡No se pasa!

-¡Paso! -rugió por última vez el tigre.

-¡NI NUNCA! -respondieron las rayas.

En lo profundo espesura selvática se escucha una risa que no pareciera ser de un animal de estas latitudes. Una vieja tortuga que conoce todos los idiomas del mundo, afinó su anciano aunque agudo oído y luego de un instante de silencio habló. «A esa risa la conozco  de cuando anduve por las selvas de Zaimán; entre las risotadas parece murmurar algo, que en su idioma se podría traducir así«: «Esta vez el que saltó a tiempo fui yo…«.

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