El Carrillo y la falta de gestión exponen a Campero y comprometen la salud de los yerbabuenenses

Nuevamente la incapacidad de aceptar la realidad expone al Intendente Mariano Campero y a a sus funcionarios. Desde El Diario en Tucumán, advertimos permanentemente sobre las enormes falencias de ese Centro Asistencial. Campero es ciego, sordo y mudo.

Ver al Centro de Salud Municipal de Yerba Buena Dr. Ramón Carrillocustodiado por la Guardia de Infantería de la Policía de Tucumán, es una vergüenza, una verdadera mancha para esa institución y para quienes trabajan en la misma.

Es que familiares y vecinos de Oscar Juárez -el joven que murió en un accidente de moto el domingo pasado- se manifestaron frente al nosocomio (afirmaron que Oscar llegó al Carrillo con pulso y que ahí fue dado por muerto) para luego trasladarse a la Intendencia local en la búsqueda de explicaciones de un intendente que se encontraba (según versiones) vacacionando en Miami. No podría ser de otra manera.

Las quejas y reclamos de distinto calibre, ya son moneda corriente. “No hay hilo y aguja de sutura”. “No quisieron enyesar a mi hijo y me mandaron al Hospital de Niños”. “Diagnosticaron mal a mi hijito”. “No tenían ni un remedio para bajar la tensión”. “Al Carrillo no vuelvo más”.
Estas son algunas de las expresiones que se vierten en los grupos de facebook de Yerba Buena.

Ante cada reclamo, los empleados (sobre todo contratados) o los de larga trayectoria, son los que se animan a responder “ofendidos” porque “se habla mal del Carrillo“. En la Intendencia de Campero siempre optan por el silencio institucional y la agresión de sus adeptos militantes, en las redes sociales, a quienes osan exponer una problemática cualquiera.

Es que por más que se quiera de algún modo dar una entidad casi “sagrada” al Centro Asistencial Ramón Carrillo; éste no deja de ser un edificio estatal con personal médico, técnico, administrativo y auxiliar, que debe estar a la altura de poder brindar una asistencia de salud a los casi 120.000 habitantes de ese municipio. Esta actitud negacionista, queda expuesta como una “cursilería” cuando el valor que se defiende, no es otra cosa que la vida humana.

El caso de este joven accidentado -que no sabremos nunca si hubiese sobrevivido, de ser atendido en tiempo y forma- solo desnuda algo que constantemente se niega. ¡EL CARRILLO ES UN DESASTRE! Sí, aunque moleste es así…, con mayúsculas.

La carencia de personal especializado, instrumental, insumos médicos, protocolos, logística, etc., adecuados a las necesidades elementales  de quienes habitan en el “municipio de los centros comerciales y negocios inmobiliarios“, hacen la diferencia entre la vida y la muerte. Esta vez ganó la muerte nuevamente; pero no fue ni la primera ni será la última, hasta que Campero u otro intendente, se anime a transformar al bendito Carrillo en un Hospital.  ¡Básta de glorificar lo ineficiente y de justificar lo inaceptable!

Campero desperdició la posibilidad de hacer uso del famoso y desgastado hasta la burla, Plan Belgrano, que manejó o desmanejó durante  su gestión,  José Cano. ¿No era posible extraer de esos multimillonarios fondos, una “migaja” para dotar al Carrillo de todo lo necesario? ¿No era que la cercanía entre el Intendente y sus compañeros de la alianza Cambiemos a nivel provincial y nacional, iba a permitir gestionar obras y recursos “extraordinarios“? Pues pareciera que no…

Ejemplos similares al de Oscar Juárez, sobran. A veces no tan drámáticos, sin embargo podemos observar diariamente el paso constante por las dos avenidas principales de Yerba Buena, de ambulancias hacia San Miguel de Tucumán. Cada una de ellas, llevan en su interior la muestra cabal de las falencias y carencias de Carrillo, pero sobre todo, la enorme falta de una política de salud que la intendencia de Mariano Campero nunca pareció considerar como algo primordial para los vecinos de la fatalmente hermosa ciudad de Yerba Buena.

Mientras nos confirman si Mariano Campero se encuentra en Miami o en otro destino turístico, en su sillón tan preciado, se sienta el “desperonista” Héctor “Pilón” Aguirre, tomando decisiones, sin que la justicia se expida al respecto de la legalidad del cargo que dice ostentar como Presidente del HCD.

En esta horfandad, los yerbabuenenses viven su vida como pueden, sin contar con la mínima garantía de que ante un problema de salud, puedan obtener una respuesta adecuada por parte del Estado Municipal. Otra vez, los que menos posibilidades económicas tienen, son rehenes de un sistema municipal de salud inexistente.

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