“Desde ahora, me llamo Sergia” Modificó su identidad sexual para jubilarse a los 60 años

La llamada “identidad de género” y la legislación que se fue adaptando en estos años para contemplar este tipo de casos, pone en el tapete los trasfondos muchas veces incoherentes de estas visiones que rompen la ortodoxia de quienes consideran la existencia solo de dos géneros; masculino y femenino. Este caso es totalmente paradojal, ya que si bien puede considerarse “sujeto a derecho“, toma esta extraña visión de la “autopercepción“, para sacar ventajas de tipo económicas al aprovecharse de las prerrogativas pensadas para la mujer.
No son pocos los que cuestionan esta idea de que una persona puede “auto percibirse” de uno u otro sexo; sobre todo cuando una enorme porción de la legislación civil y penal, hace distinciones de género.

Así, uno podría preguntarse si como debe aplicarse esa “autopercepción” e “identidad“, ante figuras como las de “Femicidio” y tantas otras que chocan con factores tan reales que son imposibles de eludir.
Respetar la condición de una persona que se autopercibe sexualmente de una manera distinta a la biológica, ha sido una tendencia que ha ido avanzando en las mentes y en las legislaciones; pero existen situaciones en las que pareciera que el paradigma Hombre-Mujer, choca de frente con estos nuevos componentes de la identidad y la sexualidad.

Ejemplo claro de esto es el hecho de que por más que en el documento de identidad pueda especificar que una persona es o “dice ser” de tal género y su Documento de Identidad, otorgado por el Estado lo avala; en otros países y ante determinadas circunstancias, las leyes pueden no considerarlo de tal forma. Todo esto sin discutir cuestiones personales que no son componente de esta nota.

El caso es que, convencido o no, un ciudadano salteño, decidió efectuar una modificación a su “identidad sexual” y así poder acceder a una jubilación pensada para mujeres; ahorrándose en el camino, cinco años de trabajo.

El contador Sergio Lazarovich, de 59 años y empleado de la Afip de Salta, decidió cambiar de sexo y pasar a llamarse “Sergia“.

Según medios locales, sus compañeros de trabajo se debaten entre el “estupor” y la “incredulidad“, ya que Sergio tiene pareja y jamás manifestó problemas de identidad sexual. Lo describieron, en cambio, como poco afecto a las obligaciones, un hombre que “se acostumbró a vivir de licencia en licencia laboral para no tener que presentarse en las oficinas como le correspondía“.

Matías Assenato, director del Registro Civil de Salta, confirmó a El Tribuno de Salta el cambio de género de Lazarovich, pero aclaró que el trámite se concretó en las oficinas de Tucumán. El procedimiento, explicó, es relativamente sencillo. Solo hay que presentar una solicitud manifestando que está amparado por la ley de identidad de género. No es necesario acreditar intervención quirúrgica o terapias hormonales. “No hay nada que nos impida el tomar este tipo de trámite“, agregó.

Desde el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, también confirmaron que Sergio Lazarovich presentó una nota como su nueva identidad como Sergia Lazarovich para solicitar que se cambie el nombre en su matrícula.

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