Crisis en Yerba Buena: “Camperito Vs. Campero”

Si algo caracteriza a la gestión de Mariano Campero al frente de la Intendencia de Yerba Buena, es la falta absoluta de capacidad para liderar. Apenas comenzada su gestión, el jefe comunal tuvo serias dificultades para saber “pararse de frente“, de cara a los desafíos que implica la gestión pública.
Desde el “deber ser” en su banca de concejal anterior a su mandato como intendente, Mariano “parecía” tener muy claro cuales eran los problemas a resolver, las cuestiones a modificar, los recursos que obtener y los problemas a enfrentar. No obstante, tan solo en el armado de su gabinete, pudo observarse que hizo prevalecer la tan mentada “militancia” y la amistad, por sobre la capacidad, la experiencia y la solvencia.

Todos aquellos diagnósticos de las “enfermedades” que padecía el municipio y cuyos remedios publicitaba en campaña, no le alcanzaron en más de dos años de mandato para “echar a andar” la maquinaria del Estado Municipal.

Si bien desde hace ya un largo período de tiempo, su relación con el Concejo Deliberante copa la escena de los medios de comunicación, ésta más que una enfermedad adquirida, es solo un síntoma de una dolencia de vieja data.

Campero se dispuso a “jugar en primera” como DT de un seleccionado de funcionarios carente de figuras rutilantes; peor aún, pareciera que la firme convicción sobre su capacidad de liderazgo, radicaba más en una cuestión de “autopercepción” y en el apoyo que recibió del electorado, que en una condición innata y comprobable.

Tal cual un niño que juega al “FIFA” en la “Play“, Mariano “salió a la cancha” convencido de que realmente era un “gran DT” y “experimentado jugador“. Los hechos demostraron que no era ni una cosa ni la otra.

Los problemas en el “equipo de las estrellas” surgieron antes de que intentara darse cuenta de que finalmente era “El Intendente“. Recordemos que hasta ese entonces, los concejales (ocho de diez “propios“) vivían todavía su “luna de miel“.

El primer gran “resfrío” no fue la herencia recibida de su antecesor Daniel Toledo (a esto lo tenía calculado, si no en magnitud suficiente, al menos en el estado general de las cosas) sino la pronta partida de su “capitán” (Julio Rossi), que salió dando un portazo y denunciando falta de transparencia en los manejos de recursos y un abroquelamiento y confabulación constante en el entorno más cercano al intendente.

Campero, que ya había caído en la trampa de responsabilizar a Toledo por el estado en que entregó la municipalidad, tampoco dudó (sin profundizar demasiado sobre las denuncias y enojos del saliente Julio Rossi) en hacer recaer la culpa en este exfuncionario. Éstas y no otras, eran las señales que necesitaba  Mariano para saber dónde estaba parado “puertas adentro“.

De ahí en adelante se dio un verdadero punto de inflexión para la gestión del intendente. Optó por mirar siempre hacia afuera ante cualquier inconveniente o disputa, sin realizar ningún análisis introspectivo. El diagnóstico (en forma de juicio) del muy enfadado y más experimentado Julio Rossi, era el correcto. Campero se dejó encerrar por su entorno…

Desde El Diario en Tucumán ya habíamos tomado cuenta de lo expuesto, en una nota escrita en Junio de 2017 (titulada: “En Yerba Buena el Buey Solo Bien se Lame) y habíamos alertado sobre esta concepción errada -en contraste sobre lo que es un verdadero esquema de gobierno- que se presentaba de manera fáctica en Yerba Buena; con la existencia de un gabinete que literalmente “ahoga y distorsiona” el proyecto que pudo o no, tener previsto Campero.

Fragmento de la crónica titulada, “En Yerba Buena el Buey Solo Bien se Lame”, publicada el 25 de Junio de 2017 por El Diario en Tucumán. Éste, hace alusión al significado de la conocida frase “El Buey…”:

Esta sentencia tradicional nos advierte, que es preferible estar sólo que mal acompañado, o bien que para muchas tareas es mejor prescindir de ciertos colaboradores que más que ayudar van a entorpecer la realización de las labores” (sic)
Esta frase parece caberle como anillo al dedo al Intendente Campero

Panorama actual

En los días que corren, la gestión Campero al frente de la Intendencia, distrae demasiado de su tiempo en riñas absurdas y heridas autoinfligidas.

Por decisión “propia” (la influencia se le hizo carne, la carne estilo y el estilo derivó en  sello de su gestión) Campero juega a ver “quién tiene más larga…” (la lengua) para disparar “chiquilinadas“, sin hacerse cargo de sus actos ni de sus decisiones. Se convirtió solo en “Marianito“; esto último no dicho desde su acepción que demuestra afecto o cariño, sino en un modo que desnuda actitudes de “niño malcriado“, por ende inseguro y autoritario.

¿La pésima relación con los concejales opositores, es mérito propio de Campero,  o fue impuesta o mal gestionada desde su entorno?

Las denuncias por falta de transparencia, que emitió verbalmente un alto exfuncionario suyo y que luego se tradujeron en denuncias en la justicia por parte de concejales opositores. ¿Son responsabilidad directa de Campero, o producto de verdaderos “nichos” de poder y “Kioscos” a su alrededor?

Los más de $180.000.000 en cobros indebidos del TEM (Tributo de Emergencia Municipal), por los que también está denunciado ante la justicia y por el que varios comerciantes iniciaron acciones legales en contra del municipio. ¿Implican directa responsabilidad de Campero, o de sus funcionarios y asesores legales y contables?

La falta de herramientas y gestión, para poner a disposición del vecino -en tiempo y forma- soluciones a la vida cotidiana de los yerbabuenenses. ¿Es responsabilidad de Campero?

¿Las quejas ligadas al mal funcionamiento del Centro Asistencial Ramón Carrillo, la inseguridad, el tránsito, los basurales y tantos otros desafíos de la gestión recaen directamente sobre Campero? ¿O es que sus asesores, funcionarios de distinto rango y los “olfas” rentados que tiene todo gobierno, le marcan la agenda al Intendente de Yerba Buena?

Campero podría asomarse al menos a mirar con sus propios ojos (pero con una actitud empática, como si fuera un simple “vecino“) las publicaciones que todos los días se realizan en el más numeroso grupo de la red social FACEBOOK llamado, “Vecinos de Yerba Buena“; para darse un baño de realidad.

Sin dudas el Intendente de Yerba Buena, no solo debe cambiar la dinámica de su gestión, sino que debe renovar gran parte de su gabinete (no son pocos los que ya rechazaron los distintos ofrecimientos para integrarlo) y lo antes posible.

El cargo y función que cumple su Jefe de Gabinete, Manuel Courel, lo hace partícipe de todos los descalabros en los que se vio envuelto Mariano Campero y que citamos en forma de interrogación.

Es así que el principal adversario de Mariano Campero no es otro que “Marianito“; en los menos de dos años que le restan de gestión, no va a poder continuar “tirando la basura en la casa del vecino” y responsabilizando a los demás. de todos y de cada uno de los errores que comete.

Tal vez llegó la hora de que “Marianito” se lave la cara, se afeite, se saque las bombachas de gaucho y el guardamonte y se “baje del caballo” al que se subió por error, por impericia o por falta de madurez. Ya es hora de que el intendente de Yerba Buena se convierta en Mariano.

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