Columna de Opinión: El aborto, la confianza y la economía (Por Silvano A. Penna* y Pablo Mirande**)

Para Kropotkin (1995), Minsky (1992) y Smith (1984) todo comienza con una crisis de valores éticos por parte de los actores, los que se manifiestan en actitudes como por ejemplo, el no cumplimiento de la palabra empeñada y que concluye en la crisis financiera, que no es otra cosa que el resultado de haber violado la confianza de los inversores.

Más allá de los errores técnicos en que pueda haber incurrido la administración de Mauricio Macri, por negligencia o impericia, algo ha venido resquebrajándose en estos meses. Un factor que incide tanto en la política como, sin dudas, lo hace en la economía: la confianza.

El votante medio de Cambiemos demostró poseer un alto grado de tolerancia y comprensión, cuando las promesas de campaña no mantuvieron su correlato con la realidad, durante el tiempo que lleva esta gestión. Este elector hizo gala de una cierta “benevolencia” a la hora de evaluar el incumplimiento del contrato previo, rubricado inclusive en sendas elecciones ejecutivas y legislativas. “No pudo, no quiso, no era el momento, no lo dejaron…” afirmaban quienes representan el núcleo más duro afecto a la actual coalición gobernante.

La palabra confianza en la era macrista poseía hasta ahora dos acepciones; una atada a la ilusión, y otra a la expectativa. Es ése el principal componente del voto receptado por Macri. El ciudadano que se sintió defraudado por el anterior gobierno, puso toda su expectativa y su ilusión en una palabra que involucraba la construcción de un nuevo “contrato social”. Era ése el “cambio” que se esperaba del nuevo proyecto.

Sin embargo, para un amplio sector de la población, que avaló cuanta cosa hubo hecho mal o bien el gobierno, una gota rebasó el vaso: El impulso que dio el Presidente a la despenalización y legalización del aborto.

Convencido o asesorado, el presidente Mauricio Macri creyó conveniente incluir –para sorpresa de propios y extraños- el debate sobre el aborto  en el inicio del período de sesiones ordinarias ante el Congreso de la Nación, a principios del mes de marzo pasado. Hasta ese entonces, algunas variables de la economía, si bien no reflejaban las expectativas por él creadas, presentaban algunas “tonalidades” que hacían inferir que todo se conducía por carriles “necesarios” hacia un destino de certezas. Pero desde marzo a la fecha todo pareció derrumbarse como una “casa de naipes”.

¿Pudo tal vez incidir este tema en la economía? ¿Decepcionó Macri a gran parte de su electorado cuya posición ante el aborto es “no negociable”? ¿Es posible que la inclusión de la legalización del aborto en la agenda política, haya afectado la credibilidad del presidente argentino, de manera que el mercado haya tomado nota de esta pérdida de credibilidad y actuado en consecuencia?

“Para Kropotkin (1995), Minsky (1992) y Smith (1984) todo comienza con una crisis de valores éticos por parte de los actores…”

Parecía estar bien planeado, pero algo salió mal.

Jamás pensaron -Macri y sus asesores- que el aborto iba a influir en la economía. Seguramente creyeron que haber instalado el debate sobre la despenalización y la legalización del aborto iba a tener más relevancia desde lo social y lo político que en lo económico.

Nadie duda que el principal “gurú” del presidente (Jaime Durán Barba) es, además de abortista por convicción, un individuo un tanto extraño que goza asumiendo el riesgo de caminar al filo de la cornisa. Este aprendiz de Maquiavelo, que digita políticas de estado a su antojo, puede ser uno de los factores claves si analizamos el descreimiento generalizado en que ha caído una porción mayoritaria de la sociedad argentina. El mercado está siempre atento y cuando huele debilidad, desconfianza y pérdida de credibilidad, actúa y decide;  y si es necesario, gobierna…

¿No llama la atención que el mismo día en que se lograra la media sanción al abyecto proyecto de “legalización del aborto” y sobre el que se influyó explícita e implícitamente desde el gobierno para obtener una exigua mayoría en Diputados, suba el dólar, la inflación se torne imparable y los inversores del mercado de capitales generen una corrida que determinó la renuncia el Presidente del Banco Central?

No es fácil responder sobre esto, no obstante pareciera que algo tiene que ver la pérdida de la confianza. Esta vez el presidente Macri parece haber tocado un valor que no cotiza directamente en la Bolsa de Valores, pero que quita credibilidad a su imagen y a su gestión. “Macri está débil y el mercado lo sabe”.

La Argentina está transitando una crisis económica, eso es irrefutable. Mientras tanto, dos confesos partidarios del aborto “legal, seguro y gratuito” como el Jefe de Gabinete, Marcos Peña y el mega asesor Durán Barba, elaboraron un perfecto plan de distracción de tres patas: Debate sobre el aborto en Diputados –“Efecto del Mundial Rusia 2018” – Debate sobre el aborto en el Senado.

El efecto del “circo futbolero” y la ilusión de la obtención de una copa, duró menos que un suspiro, por sus magros resultados; sin embargo, la agenda quedó anclada en el debate sobre el aborto en términos generales. El resultado, claramente, no fue beneficioso; desnudó una grieta en el mismo seno del gobierno y generó o potenció la ya difícil de ocultar pérdida de la confianza en el gobierno en general y en Macri en particular. “El gobierno presenta fisuras, y el mercado lo sabe”.

Explicado de otro modo. Un alto porcentaje de los que no votaron ni votarían a Cambiemos, no le agradecerán al Presidente el haber instalado el debate sobre el aborto. Otro alto porcentaje que sí votó a Cambiemos y que hasta entonces revalidaría su elección (buena parte de ellos, católicos o genéricamente religiosos) perdieron la confianza en la palabra empeñada por Macri. Esta pérdida de confianza contabiliza también a grupos no necesariamente religiosos, pero manifiestamente reacios a la legalización del aborto. A esa gran masa de votantes, Macri les mintió, lisa y llanamente.

Las distintas formas de ocultamiento reflejadas como pseudo optimismo, falsas promesas, yerros, engaños burdos y hasta sospechas de corrupción; todos hechos a los cuales la clase dirigente argentina tiene ya acostumbrado a su electorado, no habían hecho demasiada mella en la confianza del elector de Cambiemos hasta antes de la inclusión de este tema en la agenda. No obstante, la inminencia de la posibilidad de una aprobación de esta polémica e inconstitucional ley, literalmente destrozó el vínculo de confianza de este importante segmento de la población con la figura de Macri y de varios otros referentes del gobierno.

El presidente argentino se había expresado en ocasión del Congreso Eucarístico Nacional llevado a cabo en Tucumán, en junio de 2017. En ese entonces, Mauricio Macri pidió y se comprometió a “defender la vida desde la concepción hasta la muerte”, recibiendo una sentida ovación por ello.

¿Recordará el Presidente lo que dijo en Tucumán? Seguramente sí, pues son muchos los que recuerdan perfectamente sus dichos. Pero éstos ahora reconocen que Macri les mintió; y esta mentira les duele, mucho más que algunas variables económicas, mucho más que un mero índice.

“Quien es fiel en lo poco podrá ser fiel en lo mucho”. Por oposición, podemos decir: “Quien no es fiel en lo mucho, menos lo podrá ser en lo poco”.

Los “encuestistas” oficiales podrán efectuar las mediciones que correspondan, pero un sector muy amplio de la sociedad que depositó su confianza y su voto en la figura presidencial hoy no refrendaría su apuesta. Aquellos que no lo votaron y a los cuales el Presidente Macri les concedió la “oportunidad” de la legalización del aborto no lo votarán jamás, de modo alguno. Entre los otros, la consigna #YoNoLoVotoMás, comenzó a inundar las redes y consigue más y más adhesiones, día a día.

¡Algo salió mal! Maquiavelo estaría agarrándose la cabeza.

Sin abundar en cuestiones relativas al derecho a la vida del más inocente e indefenso, el bebé por nacer, manipulado, mancillado, negado, estrujado, desmembrado, “ninguneado”… Sin ahondar en la flagrante inconstitucionalidad, la terrible inmoralidad y la contundente ilegitimidad del proyecto. Incluso, se podría con solvencia técnica afirmar que el proyecto mismo es un “mamarracho”. Así, por ejemplo, debería decir que deroga no sólo los artículos del Código Penal, sino que también debería: a) derogar el Preámbulo y el art. 75 incs. 22 y 23 de la CN; b) denunciar los Tratados Internacionales que en la Argentina protegen al “niño” desde la concepción hasta los 18 años; c) derogar el art. 19 del Código Civil y Comercial y todas sus normas complementarias; d) dejar sin efecto varios principios generales del derecho, tales como el principio de igualdad, el de protección del más débil y el del interés superior del niño, entre otros… Y así se podría seguir hasta, por ejemplo, derogar el juramento hipocrático…

“La mentira tiene patas cortas”, decían los abuelos. Las patas de la mentira cada vez son más cortas para este gobierno. Nuestro país atraviesa por una terrible y peligrosa crisis económica, pero no se puede soslayar el hecho de que la misma tiene un componente fundamental: la crisis de la confianza.

Si la economía se basa principalmente en la confianza, para muchos argentinos el Presidente se encargó de ponerla en peligro: “Mauricio Macri mintió y miente, y el mercado lo sabe”…

* Silvano A. Penna es abogado, por la UNSTA (Tucumán) y doctorando en Derecho por la UCA (Buenos Aires, Tesis en preparación). Es Secretario del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Buenos Aires, cumpliendo funciones en Mar del Plata. Es directivo y Profesor de Introducción al Derecho y de Derecho Penal Parte General, de la Universidad FASTA, de Mar del Plata.

** Pablo Mirande: Director de El Diario en Tucumán.

 

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