CARTAS AL DIRECTOR (*)

NUEVA SECCIÓN DE EXPRESIÓN CIUDADANA. EL DIARIO EN TUCUMÁN ABRE UN ESPACIO DE INTERCAMBIO Y COMUNICACIÓN AL SERVICIO DE SUS LECTORES.

Cambiemos S.R.L.

En casi todos los ámbitos nos hemos acostumbrado a los símbolos que representan cosas, olvidándonos de las cosas. El oro fue reemplazado por rectángulos de papel, las incertidumbres sobrenaturales por religiones, las escaramuzas entre vecinos por partidos de fútbol. También hemos reemplazado nuestras opiniones organizativas por las de nuestros representantes y a nuestros representantes por partidos políticos. Estos reemplazos nos simplifican la vida de manera que no tenemos que preocuparnos por las incertidumbres sobrenaturales, ni por defendernos de nuestros vecinos y ni siquiera de tener opiniones sobre cómo organizarnos. Con ser un buen religioso, un buen hincha y un buen votante, nos basta. Y todos sabemos que “de religión, de fútbol y de política, no se habla”. Chau. Fin de la cuestión y somos todos felices.
Otro reemplazo acontecido es el de “las cosas” por “la marca” que esas cosas tienen. A nadie le importa de qué está hecho un producto sino de qué marca es y una buena marca exime al producto de cualquier juicio real de valor por parte de los usuarios. La sensación de pertenencia a un partido político estaba determinada por ideales o juicios, derivados básicamente de la observación, de lo que nos parece que “está bien” y de procesos lógicos. Tanto como la humanidad procedió en la selección de buenos materiales y procesos para construir barcos, casas y todo lo que define nuestra civilización.
El “cambio que estamos construyendo entre todos” es en esencia otro reemplazo comparable a los anteriores. Reemplazamos a los partidos políticos (incluyendo a todos sus integrantes y votantes) por una marca. Cambiemos no funciona como un partido, al que se suscribe conscientemente luego del análisis de la realidad, valores y deducciones lógicas, sino más como una marca, de la que no es necesario ni útil cuestionar su calidad. Es una “caja negra de felicidad” comparable a lo que nos vende Adidas, Apple o Ford. Nadie sabe con qué fueron construidas unas Adidas, ni entiende un corno de lo que hay adentro de un iPod ni cómo hicieron para que los Ford estacionen solos. Solo tenemos que comprarlos y ser felices. Y se vende igual que los productos de marca: por TV. Si nos convencieron de que compráramos televisores 3D, cómo íbamos a resistir votar a Cambiemos!
Y este proceso tuvo dos etapas: 1) PRO (todos somos Macri) y 2) Cambiemos (tomen mi dinero).
En la primera etapa, se aprovecharon de lo que todos los argentinos queremos ser: personas exitosas, bien parecidas, “langas” y sobre todo que batieron al “enemigo Estado” consiguiendo que trabajara para nosotros, en lugar de nosotros para “Él”. Que fuera el Estado el que nos convierta en personas millonarias, en lugar de ser “el socio mayoritario de todos nuestros negocios”. Los argentinos pensábamos que seríamos como Macri o como la mujer de Macri. Que todos seríamos así si lo votábamos. Representaba nuestro sueño más profundo y casi utópico.
En la segunda etapa fuimos efectivamente convencidos de que cualquiera de nosotros podía ser Macri. Que cualquiera (realmente cualquiera) podía ser gobernador, intendente, millonario, testaferro, primo de un millonario o primo de un testaferro. Puedo imaginarme a Durán Barba apostando 1 dólar con el mismo Macri sobre si el primero podía conseguir o no que Vidal fuera gobernadora de Buenos Aires. Un experimento llevado a cabo por un genio. Conseguir que una persona que habría podido ser elegida aleatoriamente, sin ningún atributo que la destaque positiva o negativamente de nadie, sin ningún don especial pero sin antecedentes penales, fuera gobernadora de “la provincia más importante del país”. Y no solo eso. La apuesta incluía dividir al peronismo y ensuciar al político más preparado de la escena nacional. And the winner is… Durán Barba le habrá recordado, al cobrar su dólar “y… te hice presidente a vos…”
Las recientes P.A.S.O. aunque no tan exitosas para el oficialismo como ellos las pintan, fueron un recordatorio del alcance de la marca “Cambiemos, Sociedad de Responsabilidad Limitada”. Lograron que Esteban Bullrich… sí Esteban Bullrich… lograra casi un empate técnico con Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires y que Elisa Carrió (la misma) sacara 50% en la CABA, después de una década de no llegar al 10%. Así como no nos cuestionamos si las Adidas son responsables de nuestro pie de atleta o si el nuevo Ford con caja automática nos hizo olvidar cómo se maneja un auto, no nos cuestionamos si Cambiemos es responsable de que no lleguemos a fin de mes. Ya tienen nuestro dinero.

Marcos M. (Dr. en Biología – Investigador) 

 

 

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